“Amo muchas cosas, porque ahí radica la verdadera fuerza,

y quien ama mucho hace mucho y puede lograr mucho, y lo que se hace con amor se hace bien.”
Vincent Van Gogh

 

Por Marcela Temes I dirección@revistali.com

Amar pareciera ser una expresión que poco se liga a los negocios, y por añadidura, tampoco a las mujeres de negocios. Como si ambos fueran términos, que se oponen en la acción.

Probablemente por eso, existe cierto prejuicio en gran parte de la gente, (y por supuesto también en los hombres), de creer, que si estas detrás de un escritorio es porque no te gusta dedicarte a la cocina, o si eres fanática de la tecnología, no se te ocurre coser un dobladillo o un botón. Podría ser, pero no siempre lo es.

De la misma manera, sucede con el amor y los negocios. Los estereotipos son tan fuertes que comúnmente se confunde nuestro rol profesional con nuestra función afectiva y emocional, como decía una amiga; “cuando conozco a un hombre preferiría decirle que soy maestra jardinera y no gerente de finanzas”.

Los estereotipos son tan fuertes que comúnmente se confunde nuestro rol profesional con nuestra función afectiva y emocional

Sin embargo, hay una íntima relación de uno con el otro. Y hasta diría que cuanto más emprendedora, más creativa y más ejecutiva podes ser, la capacidad de amar es inmensa. Porque cuando estas dispuesta a abrirte y expandirte, ya sea para generar un nuevo emprendimiento , para mostrarte en público en una presentación, para expresarte como artista o demostrar tu mayor potencial como deportista, sin lugar a dudas sos una mujer capaz de correr riesgos, y el amor es eso. Amar significa tener la capacidad de correr uno de los riesgos más importantes de la vida; el de entregarse en cuerpo y alma, sin miedo.

Puedo asegurarles que en mi vida, los momentos de mayor creatividad , se producen cuando me permito ser libre. Una libertad que provoca una alegría tal, que se manifiesta en nuevas ideas para expandir en mi trabajo y en el amor. Y la única manera de vivir en libertad es la de no sentir miedo.

El miedo paraliza, nos llena de pensamientos negativos, nos lleva por caminos obsesivos a los que nos aferramos para afianzarnos. Contrariamente, desde un punto de vista espiritual tanto el amor como los negocios tienen que ver con la abundancia. Una mujer, o un hombre, que es capaz de vivir en abundancia es capaz de progresar en todo sentido, por el contrario quien es mezquino en su manera de vivir no tiene la capacidad de amar.

Ahora bien, tanto en el amor como en los negocios es necesario mantener un equilibrio. Para Freud “Lo Económico” se relaciona con la hipótesis según la cual los procesos psíquicos consisten en la circulación y la repartición de una energía cuantificable o energía pulsional, susceptible de aumento, de disminución y de equivalencias. Traduciéndolo a un lenguaje más coloquial, lo económico seria lo que hoy desde las terapias alternativas, llaman “que la energía fluya”.

Cuando la energía fluye, estamos en un momento de equilibrio. Podemos amar, podemos crecer, podemos generar, crear y las ideas son parte de este nuevo proceso de expansión.

Hace pocos días llegue de un viaje de trabajo, donde el placer y el amor se entremezclaron constantemente entre los números y las futuras acciones. Por momentos tuve que lidiar entre emociones para lograr una buena negociación. Una infinita variedad de sentimientos se conjugaban hora tras hora. Me enfrentaba a un nuevo desafío y recordé la inmortal frase del libro de Elizabeth Gilbert Comer, Rezar, Amar “a veces perder el equilibrio por amor es parte de vivir una vida equilibrada” y me sentí feliz.

Feliz de estar haciendo lo que juré que jamás volvería a hacer. Feliz de mirarme en un espejo y sentirme protagonista de mi vida.

Feliz de haberme tropezado y haberme podido levantar, y feliz de darme cuenta que por fin, podía abrir mi corazón para dar, preparar mi mente para pensar, entregar mi alma para orar y descubrir que mi cuerpo podía sentir.

La tierra temblaba (juro que es cierto). Por primera vez después de cinco años de ir y venir de California, la tierra temblaba, y no sentía miedo, sino una inmensa sensación de que el movimiento se producía desde lo más íntimo de mí ser.

De pronto me di cuenta que el secreto estaba ahí, “en empezar por amarme y amar lo que estaba haciendo AHORA mismo, en el lugar en el que estaba AHORA”. Porque no había ni pasado ni futuro.

Por primera vez, sentí que sólo exitía ese instante. Amaba lo que estaba haciendo. Todo estaba allí, todo junto; Mis manos en la tierra, el teléfono sonando, el fuego encendido cocinando un arroz con leche y mi cabeza proyectando una nueva muestra en plena ciudad de Los Ángeles.  Y yo, sonreía.

Así amamos las mujeres. Amamos por todos lados, de todas las maneras. Con entrega y contemplación. Con pasión y silencio. Amamos lo que hacemos. Amamos como María amo, sin limites.

Hemos venido a esta vida con un solo propósito, vivir bien y brillar  haciendo lo que amamos, pero , atenti ¡!! Cuando desarrollamos una conciencia de prosperidad, todo lo que necesitamos llega a nosotros con facilidad. El dinero, el amor, la paz y la alegría son simplemente energía, si queremos que la abundancia y prosperidad, que el amor y los negocios, lleguen a nuestras vidas, debemos antes hacer un espacio para recibirlos.

Abrazo del alma.