Hoy soy Felizmente imperfecta (YO)

Por Marcela Temes I dirección@revistali.com

Muchas de nosotras vivimos años tendiendo a ser muy exigentes con nosotras mismas. Sobre todo cuando aspiramos a hacer grandes acciones; como llevar adelante una casa, una empresa, un negocio, un proyecto o una pareja…así poco a poco, y casi sin darnos cuenta, nos convertimos en MUJERES PLUSCUANPERFECTAS.

La palabra PULSCUANPERFECTA (del latín plus quam perfectum, «más que perfecto» ) se utiliza como un tiempo verbal relativo de aspecto perfectivo, se aplica al tiempo verbal del pasado que denota anterioridad a un tiempo también pasado.

Es decir queremos y vivimos tratando de corregir y hacer del pasado un pasado mejor para lograr un presente perfecto añorando un futuro soñado…AGOTADOR !!

Hace un tiempo decidí fervientemente “dejar a un lado” la carrera hacia la perfección, y eso no era tirar la chancleta y abandonarme en la mediocridad. Por el contrario, fue decidir trabajar diariamente, poco a poco, para transformar mi vida, cuidar mi salud, mi cuerpo y alimentar mi espíritu. Decidí dejar el deseo de #serperfecta para vivir en plenitud.

Decidí hacer foco en lo importante, dejar de correr siempre por lo urgente y materializar los sueños alcanzables

Entonces, el oxígeno comenzó a inflar los pulmones, la sangre fluyó y los músculos volvieron a sentirse. En síntesis, volví a tomar el timón de mi vida, y no para controlar nada, sino para vivir responsablemente.

Solo cuando dejas de exigirte, podes vivir y sentir que sos responsable y esto es asumir que ya no quieres más esfuerzo Extraordinarios, ni ser la mujer extraordinaria, sino por el contrario quieres abandonar la regla del TODO o NADA, del blanco o negro, porque empiezas a sentir que te estás perdiendo la oportunidad de vivir una vida con matices intermedios.

Pero dejar de exigirme era también dejar de quejarme y hacerme responsable absoluta de cada una de mis acciones, de mis dolores, de mis enfermedades, de mi soledad y por sobre todo de mi misma.

Louise Hay, autora del  libro Sana tu cuerpo , llegó a la conclusión de que toda enfermedad es producto de una falta de amor hacia uno mismo, en algún aspecto concreto de nuestra vida y por tanto de nuestro pensamiento.
Asumir nuestra responsabilidad significa sencillamente aceptar nuestras heridas y ocuparnos de la verdadera sanación.

Cuando comencé a conectar con mi cuerpo de una manera saludable me di cuenta la inflexibilidad que había en mis articulaciones, eso estaba hablando de mí y de cómo había vivido todos estos años.

Así que un día dije basta y, contra viento y marea, decidí realizar uno de los viajes más importantes de mi vida; el viaje hacia mi autoconocimiento. No fue fácil, digamos que es uno de los caminos más duros que elegí, porque inexorablemente debí abandonar viejas costumbres, modos, formas, romper prejuicios y entregarme hacia nuevos modelos algo así como lo que algunos llaman “salir de mi zona de confort”.

Aceptar mi imperfección era dejar la carrera obsesiva por ser una mujer extraordinaria (hasta causa gracia decirlo , porque parece un mix entre la mujer biónica y la mujer maravilla o peor el deseo de ser ambas en una) y empezar a abrirme un espacio en el que pude hallar inspiración para disfrutar de una vida más consciente y feliz, aceptando que nada es perfecto, empezando por mí misma.

Paradójicamente cuando reconocemos nuestra imperfección aprendemos a transformar todas aquellas creencias limitantes que nos impiden avanzar, para conocernos y poco a poco comenzamos a establecer los cimientos de una autoestima sana.

Y de que se trata eso? Nada más ni nada menos que empezar a amarnos, a cuidar el recipiente /cuerpo, que alberga nuestra alma.

Oscar Wilde dijo; Amarse a uno mismo es el comienzo de un romance de por vida

El camino para estar bien con uno mismo parte del sentido del equilibrio. El bienestar más saludable no deriva en el narcisismo, sino de esa sana convivencia donde uno entiende que para «ser» también hay que «dejar ser».

El primer paso para amarse a uno mismo, consiste en conocernos, para diferenciar lo que deseamos de lo que verdaderamente necesitamos para ser felices.

Oscar Wilde dijo; Amarse a uno mismo es el comienzo de un romance de por vida

Cuando aprendemos a amarnos, perdemos el miedo a perder, entonces comienza nuestro crecimiento como personas libres. Por tanto, quita las ataduras de tus viejas obsesiones que no te llevan a ningún lado y destierra de ti las auto exigencias que te hacen daño. Lo mejor es ponerte metas alcanzables que te permitan crecer y amarte tal cual eres.

Sé como eres, déjate fluir para encontrarte con ese  ser auténtico y maravilloso que vive dentro de ti repleto de posibilidades de ser y que solo puede expandirse si lo acoges, lo aceptas y lo abrazas.

Abrazo del Alma