Existe una serie de síntomas que acompañan al paciente desde siempre, o que han aparecido conjuntamente con el inicio de la enfermedad, que también nos sirven en el diagnóstico acupuntural : intolerancia a los diferentes climas, sudoración, deseo fuerte de algún sabor (cosas dulces, saladas, picantes), características de la piel, la lengua, tipo de pulso que presenta, y otros. Pero hay un capítulo de enorme importancia que, en mi caso, me ayuda más que ningún otro en la búsqueda de lo digno de curar: es el aspecto psicológico. Sus emociones, el motivo de sus sufrimientos, si expresa o no lo que lo aqueja, si padece ansiedades, angustias, enojos, si se la pasa rumiando cosas tristes recientes o pasadas, si alterna momentos de pena con grandes euforias. Para que vean lo importante que son estos síntomas, me parece más ilustrativo hacerlo con ejemplos: Para la medicina china, cada órgano es responsable de determinado tipo de emoción. Así veremos cómo el hígado y la vesícula biliar tienen que ver con la IRA.

Ejemplos de la práctica diaria: “se puso verde de bronca”, o “le dio tanta rabia que le estalló la vesícula”, o “me cayó como una patada al hígado”, y tantos otros. En cambio los pulmones se ven afectados por emociones de TRISTEZA. Basta revisar la gran cantidad de poetas románticos afectados en la historia por tuberculosis o ver la cara de los pacientes con enfermedad pulmonar crónica (EPOC), son la máscara de la tristeza. Observen ustedes mismos a personas que han padecido bronquitis o neumonías a repetición, pregúntenles si han sufrido alguna pena fuerte últimamente y se van a sorprender.

La vejiga y los riñones se ven afectados, fundamentalmente, por los MIEDOS e INSEGURIDADES. Y es así, como vuelven a aparecer dichos populares como “me hice pis del miedo”, o situaciones comunes de estudiantes con cistitis previa a cada examen.

El corazón se desequilibra por dos emociones fuertes, pero contrapuestas. La más común, es el exceso de ALEGRIA y por eso la gente se cuida de dar una buena noticia a alguien que tiene antecedentes cardíacos, y la contracara es la ANGUSTIA que afecta en forma directa al corazón. Ejemplos sobran.

Existen otros factores que también inciden en la normal circulación de la energía. Por ejemplo, cambios bruscos del clima, o una mala alimentación, o respirar un aire muy viciado (ojo los fumadores y aquéllos que no lo son pero que, pasivamente, inhalan el humo). Es así que, para la medicina china, la energía que todos tenemos deriva de tres fuentes. A saber: la primera es la energía ancestral, que es aquélla que nos es dada en forma heredada de las energías del huevo de nuestra madre y del espermatozoide de nuestro padre; o sea que nacemos con más o menos energía de acuerdo, en parte, a lo que recibimos al ser concebidos. La segunda fuente es la respiratoria. Por eso habrán observado técnicas de educación respiratoria que tienden a mejorar nuestra energía como, por ejemplo, el yoga, respiración coniente, meditación. Por último, la tercera, basada en la energía alimentaria y en la que la utilización de alimentos nobles, bien combinados, acordes a las necesidades que cada uno de nosotros tenemos, nos carga de una energía superior. Seguiremos profundizando

 

Dr.Ricardo Nacach
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