Para cada una de nosotras, la «libertad financiera» significa algo diferente. Para una puede ser tener un par de millones en el banco, para otra poder vivir en las Maldivas o recibir 5.000 euros al mes sin tener que trabajar. Dependiendo de lo que te hace sentir feliz, libre e independiente.

Depender financieramente de otra persona – ya sea del jefe, los padres, la pareja o del estado – NO es libertad financiera, sino arriesgado, puesto que esta única fuente de ingresos puede desaparecer en cualquier momento; incluso siendo empleada (en lugar de empresaria) no estás segura.

No tienes garantías de que el mes que viene seguirás teniendo tu puesto de trabajo, o que la empresa para la que trabajas no quiebre o tenga que reducir personal. Desafortunadamente, estas cosas pasan y por eso hay que estar preparadas.

Entonces, ¿cómo puedes minimizar este riesgo financiero e independizarte? En realidad, es muy simple: tienes que tomar las riendas de tus finanzas personales y asumir la responsabilidad de tus ingresos. Debes asegurarte de que nadie más – ni persona, ni institución – pueda decidir sobre tu destino. ¿Cómo podemos lograr esto?

Lograr la libertad financiera consiste en dominar tres áreas claves:

Invertir dinero inteligentemente

Ganar dinero a través ingresos pasivos

Ahorrar dinero activamente (pero sin privarte)

 

Invertir y multiplicar dinero

Así que ganas dinero y consigues poner a un lado cierta cantidad para tus ahorros, ¿y ahora qué? Pues si no lo has adivinado ya… ¡Invierte tu dinero para que se multiplique! ¿Es una cuenta corriente o de ahorro una inversión? No, porque del banco obtienes muy poco interés. ¿Es un coche o zapatos nuevos una inversión? Tampoco, porque no contribuyen al aumento de tu riqueza, sino que la reducen. Inversiones son por ejemplo, bonos, acciones e inmuebles, pero también tu propia educación (=capital humano).

Ganar dinero con ingresos pasivos

Todas tenemos que ganar dinero. Sin embargo, como ya mencioné anteriormente, se trata más bien de cómo ganas tu dinero y cuánto esfuerzo tienes que invertir. La palabra mágica aquí es «ingreso pasivo» = ganar dinero con relativamente poco o ningún esfuerzo. Te pongo un ejemplo: Laura es instructora de yoga autónoma en un gimnasio y cobra por hora. Si no sale de casa para ir al gimnasio a trabajar, no recibe dinero. Sus ingresos están directamente ligados a su tiempo y esfuerzo.

Únicamente trabajando más horas, podría aumentar sus ingresos. La cruda realidad usando un simple cálculo: para ahorrar un millón de euros, cobrando una tarifa de 35 euros la hora – considerando que el 80% de su sueldo se va en gastos para vivir y el 20% restante lo ahorra – Laura tendría que trabajar 142.000 horas. Lo que equivale a 372 años.
Rocío en cambio, también es instructora de yoga, pero con la diferencia de que se gana su dinero produciendo videos y subiéndolos en YouTube y vendiendo su eBook online. Obteniendo así dinero sin tener que estar presente en un lugar concreto (p.ej. gimnasio).

Rocío se ha creado un sistema: videos en internet se pueden ver desde cualquier lugar del mundo y a cualquier hora del día/noche. Lo mismo con su eBook; está constantemente disponible. Cualquiera puede descargarlo en cualquier momento, lo cual no requiere interacción (=tiempo/esfuerzo) por parte de Rocío. Su sistema es escalable, porque le cuesta el mismo esfuerzo y tiempo crear un video para 10 personas que para 10.000 personas.
Rocío ha desvinculado sus ingresos de su tiempo y esfuerzo. Invirtió tiempo en producir sus vídeos y escribir su eBook, obteniendo ahora ganancias cada vez que alguien mira sus vídeos o descarga su eBook. Esto es ingreso pasivo, independiente y escalable.

Muchas seguimos pensando que ser empresaria (ojo, no es lo mismo que ser autónoma) es demasiado arriesgado. Eso son bobadas. Siguiendo con el ejemplo de nuestras instructoras de yoga: ¿qué ocurre con Laura si se enferma? ¿Gana dinero en ese tiempo? Por supuesto que no. Pero, Rocío si. ¿Y si el gimnasio en el que trabaja Laura tiene que recortar personal o incluso cerrar? En tal caso, desaparecería de la noche a la mañana su única fuente de ingresos.
Los pagos de dividendos de acciones también son una fuente de ingreso pasivo. Porque también con las inversiones en bolsa, inviertes una vez el tiempo y el esfuerzo necesarios para la planificación y creación de tu porfolio de valores y después observas cómo la octava maravilla del mundo – el interés compuesto – multiplica tu dinero.

Ahorrar dinero, activamente

Evidentemente, cuanto más dinero ahorres, más podrás invertir para que se multiplique. Puedes, por ejemplo, invertirlo en tu propia empresa o en otras compañías (p. ej. a través de acciones). Ahorrar significa no gastar dinero. Comprarte un vestido en rebajas porque ha bajado de 180 a 120 euros, no es ahorrar: ¡has gastado 120 euros!

Por Miriam Valentín

www.finanzas-femeninas.com