“En todo el mundo, estamos asistiendo a esfuerzos concertados dirigidos a limitar la capacidad de actuación de las mujeres y cercenar su derecho a tomar sus propias decisiones, en nombre de la protección de los “valores familiares”. Sin embargo […] sabemos que no existe una forma de familia “normal” […] Este informe rebate ese movimiento al demostrar que las familias, en toda su diversidad, pueden ser defensoras cruciales de la igualdad de género […] otorgando un lugar central a los derechos de las mujeres”.

Con esta contundente declaración, Phumzile Mlambo-Ngcuka, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, presentó el informe titulado “El progreso de las mujeres en el mundo 2019-2020: Familias en un mundo cambiante”.
Este informe muestra, mediante datos, estudios y análisis mundiales, la diversidad de familias que se desenvuelven en todo el mundo, como también presenta recomendaciones para garantizar leyes y políticas que presten ayuda y cubran las necesidades de las familias de hoy en día, concentrándose específicamente en mujeres y niñas.

Existen ciertas tendencias que nos plantean el panorama de la situación actual, y entre ellas podemos destacar:
• En todas las regiones aumentó la edad de contraer matrimonio y las tasas de fecundidad disminuyeron.
• Un 38% de las familias están compuestas por parejas con hijos e hijas.
• Del 8% de familias con un solo progenitor, la gran mayoría está encabezada por mujeres, las cuales encuentran dificultades en el terreno laboral.
• Existe un incremento de las familias formadas por parejas homosexuales.
• Las mujeres han ganado autonomía económica en comparación a previos informes.
Se mencionan distintas situaciones a lo largo del informe, y una de ellas tiene como foco la incorporación de las mujeres al mercado laboral, la cual continúa en aumento de manera significativa. Sin embargo, se manifiesta que el matrimonio y la maternidad reducen la participación en el mercado, por consecuencia, también los beneficios asociados al mismo.
En todo el mundo, más de la mitad de las mujeres entre 25 y 54 años está económicamente activa, y dos de cada tres de ellas son solteras. Por otro lado, el 96% de los hombres casados está económicamente activo. Entre las distintas causas que provocan esto, una de las principales consiste en que la mujer aún realiza el triple de trabajo doméstico y cuidados (no remunerados) que los hombres.
Siguiendo con esta línea, el informe presentó como ejemplo la iniciativa para las mujeres de las familias agricultoras de Brasil, quienes son cruciales para la producción. Entre los objetivos de esta iniciativa, se intenta que el Gobierno reconozca el papel de la mujer en la agricultura brasileña para así acceder a financiamiento,y participar en un programa gubernamental que garantiza que el 30 % de los alimentos consumidos en los menús escolares provengan de sus parcelas y, como rasgo principal, que las mujeres puedan valorar su propia producción y la contribución que realizan.
¿En qué consiste esta iniciativa?
Es en verdad algo sencillo, se trata de llevar un registro en un cuaderno. Hay cuatro columnas, y en éstas se documentan cuánta cantidad de productos se venden, se donan, intercambian o consumen.
Si bien resulta una actividad banal, y hasta evidente, no lo era para estas mujeres, las cuales han encontrado importantísimos beneficios al llevar a cabo este simple registro. En palabras de Janete Dantas, quien junto a su madre gestionan una parcela en Itaóca, São Paulo: “Aprender a llevar a cabo un seguimiento de nuestra producción fue muy útil para nosotras. Cuando realizamos los cálculos a final de mes, comprobamos lo importante que es nuestra contribución.” Y agrega: “Podemos ver cuánto comemos… y cuánto vale lo que producimos. De ese modo, podemos valorarlo más.”
¿Cómo se hizo posible?
Se trata de un proceso de años, en los cuales las mujeres que trabajaban en áreas rurales pasaban desapercibidas, su labor se volvía invisible. Por esta razón, grupos feministas de agricultoras ejercieron presión hasta lograr que, en el censo agrícola realizado en el Brasil en 2017, se incluyera una pregunta sobre el sexo de las personas dedicadas a la producción agrícola. Lo que demostró que el 18,6% de los establecimientos está dirigidos por mujeres.
La agricultura es un pilar fundamental de la economía brasileña, representando casi una cuarta parte de su Producto Bruto Interno. Las exportaciones más importantes del país se consideran el café y la soja (en los cuales trabajan principalmente hombres); aún así, las parcelas familiares generan alrededor de 55.200 millones de dólares, y en éstas el papel de la mujer es crucial.

También se involucraron en el proyecto de los cuadernos de registro el grupo Sempreviva Organização Feminista (SOF), al igual que Beth Cardoso (coordinadora en el Centro de Tecnologías Alternativas de la Zona Forestal del estado de Minas Gerais), poniendo en juego una versión de los cuadernos en 2011. Dos años después, desarrolló el proyecto Cadernetas Agroecológicas, que es el que se encuentra actualmente en curso. Éste proyecto cuenta con la participación de cientos de mujeres, alrededor de todo el país.

Este proyecto ha logrado que las mujeres trabajadoras del ámbito rural, encuentren en sí mismas y en su labor un nuevo valor; que el Gobierno y la sociedad en general asuman la importancia de la producción que día a día estas mujeres llevan a cabo, y que en su mayoría se invisibiliza. En un país en el que los derechos de las mujeres progresa con lentitud, lograr este objetivo demuestra un cambio importante.

La experiencia brasilera que se presenta en el informe, nos demuestra como en un proceso simple como éste, mediante el cual las mujeres pueden vender su producción sin necesidad de involucrarse en una situación de subordinación, encuentran un evidente empoderamiento y autonomía, como también una revalorización de sí mismas y de su trabajo.