La infraestructura no es neutral en función del género. Las brechas de acceso a la infraestructura de buena calidad afectan a las mujeres de manera desproporcionada. Las mujeres deben participar en la definición de prioridades en materia de diseño y operación de la infraestructura si se quiere lograr el impacto deseado en el desarrollo.
Pese a décadas de avances, el déficit de infraestructura en el mundo es aún enorme: (i) alrededor de 940 millones de personas viven sin electricidad, 2200 millones no cuentan con servicios de agua potable gestionados de manera segura, 4200 millones no tienen acceso a servicios de saneamiento gestionados de manera segura y 1000 millones viven a más de 2 kilómetros de una carretera transitable durante todo el año.

Este déficit tiene un significado diferente para las mujeres: la infraestructura no es neutral en función del género. Las disparidades en el acceso a la infraestructura de buena calidad —y la manera en que se diseña, se construye y se administra— afectan a los hombres y las mujeres de forma distinta . Por ejemplo, está bien documentado que las mujeres son responsables de obtener el agua para uso doméstico en la mayoría de los países, lo que tiene un gran impacto en la manera que emplean su tiempo. En Níger, las mujeres y niñas pasan un promedio de 13 días al año (PDF, en inglés) buscando agua. No tener acceso a la electricidad obliga a las mujeres a realizar tareas pesadas en el hogar, debido a la falta de iluminación, bombas de agua eléctricas y aparatos de refrigeración.

Por el contrario, las mujeres se benefician muchísimo con el acceso mejorado a la electricidad, por ejemplo, a través de la mejor iluminación en los alrededores de las viviendas y en los espacios públicos. Esto puede aumentar su seguridad personal y movilidad. (i)

Históricamente, en el diseño de la infraestructura no se han abordado de manera apropiada las distintas necesidades de los hombres y las mujeres. Los responsables de planificar la infraestructura en general ven a los hogares como un grupo homogéneo, y ante todo desde una perspectiva masculina. Existen pruebas de que las mujeres dan mayor prioridad a la calidad del agua que los hombres. (PDF, en inglés) La carencia de instalaciones de saneamiento adecuadas y seguras en los espacios públicos —en particular en los campamentos de refugiados o desplazados internos— aumenta la estigmatización de la menstruación, las infecciones urinarias y el riesgo de violencia de género. Los hombres no sufren tales impactos derivados de la falta de instalaciones de saneamiento.

“Las mujeres pueden también desempeñar un papel crucial para cerrar la brecha de infraestructura. La diversidad contribuye a la innovación. La incorporación de los puntos de vista de las mujeres en el diseño y la gestión de la infraestructura mejorará la prestación de servicios en el presente y contribuirá a la innovación en el futuro”.

La dimensión de género en el diseño del transporte urbano

Asimismo, el diseño inadecuado del transporte urbano tiene efectos desproporcionadamente negativos en las mujeres, impidiéndoles acceder a los empleos, las escuelas y los centros de salud . El diseño y la operación deficientes de la infraestructura de transporte urbano, tales como los autobuses y trenes suburbanos, agravan los riesgos para la seguridad personal de las mujeres y su exposición a la violencia de género. Esto fue expuesto por mujeres que participaron en un estudio del Banco Mundial sobre transporte urbano que se publicará próximamente (i) y que se titula en inglés What makes her move? A study of women’s agency in mobility in three Latin American cities:

“Mi esposo me preguntó por qué estaba pensando en trabajar en otro lugar. Me dijo: ‘trabajar afuera significa viajar diariamente al trabajo. Tendrás que tomar un tren y soportar cosas como el acoso de los hombres. No te va a gustar. Tendrás jefes dándote órdenes, mientras que aquí trabajas para ti misma, en casa, con tiempo para usar el automóvil y llevar a pasear al niño’. Estuvo dispuesto a abrir una cafetería. Vendió nuestro automóvil y me puso a trabajar en la cafetería”.

Una mujer de mediana edad de un barrio de bajos ingresos en Río de Janeiro, Brasil.

En un estudio sobre los diferentes usos del transporte urbano para hombres y mujeres en la ciudad de Buenos Aires, (PDF, en inglés) Argentina, se indica que las mujeres suelen estar limitadas a tener empleos cercanos a sus casas. Ellas hacen numerosos viajes en el transporte urbano, combinando el trabajo y los quehaceres domésticos; la falta de sistemas de transporte multimodal integrado aumenta los costos, en términos de tiempo y dinero, de trabajar lejos de casa. Esto restringe gravemente el potencial de ingresos de las mujeres. En partes de la ciudad, los hombres con hijos tienen acceso a un 80 % más de empleos que sus contrapartes femeninas.

La participación de las mujeres en el diseño y la operación

Las mujeres deben participar en la definición de prioridades en materia de diseño y operación de la infraestructura si se quiere lograr el impacto deseado en el desarrollo. Las preocupaciones en materia de seguridad y protección deben ser primordiales si la infraestructura va a incluir la perspectiva de género. En ausencia de una garantía de la seguridad de las mujeres, es probable que las normas de género les impidan participar activamente en el mercado laboral y en las actividades comunitarias. Y para que dicha seguridad se garantice sistemáticamente, es necesario trabajar más para cambiar las conductas. En México, mediante un proyecto de transporte urbano, (i) se trabajó con conductores de autobuses para identificar y aplicar medidas de prevención del acoso sexual y la violencia de género en dichos vehículos, dando como resultado un aumento de la cantidad de trabajadoras que los usan.
Las mujeres pueden también desempeñar un papel crucial para cerrar la brecha de infraestructura. La diversidad contribuye a la innovación. La incorporación de los puntos de vista de las mujeres en el diseño y la gestión de la infraestructura mejorará la prestación de servicios en el presente y contribuirá a la innovación en el futuro. Necesitamos que más mujeres participen en el sector de la infraestructura: en las firmas de diseño, las empresas de construcción y los servicios públicos. La Red de Mujeres en el Sector de la Energía de Asia meridional (i) es un ejemplo de una iniciativa para aumentar la participación y la influencia de las mujeres en la infraestructura. Esta tiene como objetivo facilitar que más mujeres trabajen en los servicios públicos, para que puedan aumentar su contribución al fomento de una infraestructura inclusiva que beneficie tanto a los hombres como a las mujeres.

La infraestructura que funciona igualmente bien para todos transformará la vida de las mujeres, las economías y la sociedad en general.

Por Anna Wellenstein Maninder Gill – Banco Mundial