Desde mayo, “Cosmic Nature”, una de sus las más grandes exposiciones de la artista japonesa, llegará al Jardín Botánico de la ciudad de Nueva York.

Calabazas, flores, plantas y otros elementos de la naturaleza han sido una de las fascinaciones constantes en la obra de la célebre artista japonesa Yayoi Kusama, quien presentará desde mayo “Cosmic Nature”, una de sus más grandes exposiciones, acaso en el lugar más idóneo para ello: en el Jardín Botánico de la ciudad de Nueva York.

“Es recurrente en el trabajo de Kusama la idea de la interconexión de todos los seres vivos, y la idea de que cada uno de nosotros somos una sola persona en un vasto e interconectado universo”, dijo en una entrevista con Télam Karen Daubmann, la vicepresidenta de exposiciones del New York Botanical Garden (NYBG).

Cuando se presentó una retrospectiva de la artista en 2013 en la Argentina se convirtió rápidamente en una de las muestras más visitadas de la historia del Malba: con algunos destacados como la “Sala de espejos del infinito” -viralizada en redes sociales- o “The Obliteration Room” (La habitación del borramiento), que el público transformó al pegar miles de puntitos de todos colores.

La muestra

La totalidad del Jardín Botánico ubicado en el Bronx estará abocado durante seis meses a la exposición de la artista, que incluirá sus famosas esculturas de calabazas (de 4 metros de alto), una nueva sala de espejos infinitos y una habitación del borramiento instalada por primera vez en un invernadero, donde los visitantes podrán adherir a los cristales pegatinas con formas de flor, en un vertiginoso paisaje de coloridos pétalos.

“Mis obras mantienen una estrecha relación con mi salud mental”, ha dicho en reiteradas oportunidades Kusama (Matsumoto, 1929), quien sufre alucinaciones desde los 10 años -la fuente de inspiración de sus creaciones- y está recluida desde 1977 en una clínica psiquiátrica por propia voluntad.

La exposición busca revelar la fascinación que toda la vida ha sentido Kusama por el mundo natural, que comenzó en su infancia en los invernaderos y campos del vivero de semillas Nakatsutaya de su familia, ya evidente en la famosa foto blanco y negro que le tomaron a los 10 años, donde mira a cámara detrás de un inmenso racimo de flores.

En “Cosmic nature” se verán instalaciones, experiencias inmersivas, salas de espejos, formas orgánicas, esculturas colosales, obras con lunares de colores y la presentación por primera vez de cuatro obras inéditas creados por la mujer que suele mostrarse en público con pelucas de estridentes colores.

La naturaleza no es una mera fuente de inspiración, sino que forma parte integral de los efectos viscerales del lenguaje artístico de Kusama en el que el crecimiento orgánico y la proliferación de la vida están siempre presentes

Mika Yoshitake,curadora de la muestra

La muestra incluirá sus cuadernos de bocetos de la adolescencia, que señalan el comienzo de la conexión de Kusama con el mundo natural, y ejemplos de sus bosquejos botánicos, pinturas, trabajos en papel, collages y recientes trabajos de escultura blanda y lienzo que representan la flora y su ilimitada variedad de patrones.

“Para Kusama, la naturaleza cósmica es una fuerza vital que integra los órdenes terrestre y celestial del universo desde las perspectivas micro y macrocósmica que examina en su práctica. La naturaleza no es una mera fuente de inspiración, sino que forma parte integral de los efectos viscerales del lenguaje artístico de Kusama en el que el crecimiento orgánico y la proliferación de la vida están siempre presentes”, dijo la curadora de la muestra Mika Yoshitake.

Del 9 de mayo al 1 de noviembre, mientras dure la exposición, las obras entablarán un animado diálogo con el escenario

circundante, ya que los horticultores de jardín botánico crearán diferentes plantaciones a medida que pasen las estaciones, lo que irá incorporando al paisaje nuevas texturas, paletas y formas.

De este modo, habrá tulipanes en primavera, calabazas en otoño, lirios de agua que recuerden a los lunares de sus obras y crisantemos que ofrecerán un “final dramático”, en palabras de Karen Daubmann, vicepresidenta de exposiciones del New York Botanical Garden (NYBG).

– Télam: ¿Cuáles son las ventajas, o fortalezas, de la fusión de dos campos que en un principio podrían pensarse distantes, como la botánica y el arte contemporáneo?
– Karen Daubmann: Nuestra exposición ofrece una perspectiva única del conjunto de la obra de la artista, centrándose específicamente en su interés de toda la vida por la naturaleza, tanto como tema de su trabajo como fuente de algunos de los fundamentos conceptuales de sus ideas. En este contexto no vemos la botánica y el arte como campos separados, al estudiar los primeros bocetos de Kusama, está claro que tenía una comprensión muy detallada de la anatomía de las plantas y que representaba las plantas observándolas directamente en el vivero de flores y semillas de su familia.

– T: Kusama suele hablar de “auto-obliteración” para referirse a muchas de sus obras, como una metáfora de anularse o desaparecer. ¿Crees que esta metáfora de Yayoi encuentra alguna analogía en el universo botánico?
– KD: A menudo el concepto de obliteración se explora a través de los procesos de acumulación y proliferación. Las formas que

emplea se asemejan a las células, o incluso a las partes magnificadas de las plantas. La repetición de formas se puede encontrar en todo el reino vegetal, en los patrones de las hojas, y en los pequeños detalles del centro de las flores. Por supuesto, las propias plantas también proliferan. La idea de desaparecer es recurrente en el trabajo de Kusama, pero también lo es la idea de la interconexión de todos los seres vivos, y la idea de que cada uno de nosotros somos una sola persona en un vasto e interconectado universo.

Los comienzos de Kusama en el arte, en los años 40, estuvieron marcados por un poético conjunto de obras semi-abstractas en papel, luego de las cuales creó la célebre serie “Infinity Net” (Red Infinita) a fines de los 50.

Su traslado a Nueva York en 1957, donde conoció a Donald Judd, Andy Warhol, Claes Oldenburg y Joseph Cornell, marcó un hito en su carrera artística. Fue en esa ciudad donde a través de performances y happenings ganó reconocimiento y notoriedad en la escena local.