Se pueden destacar muchas aristas para intentar una aproximación a Isela Costantini. Como su generosidad y su simpleza. Pero una de ellas es sin dudas es la determinación y valentía con la que encara los cambios. Le gustan los desafíos y no se autoimpone límites. Con esa actitud llegó a ser la primera mujer presidenta de General Motors Argentina, Uruguay y Paraguay, y de la Asociación de Fabricantes Automotrices (Adefa). En esa etapa la revista Fortune la ubicó entre las 50 mujeres más poderosas del mundo de los negocios de América Latina. También fue la primera que lideró el Coloquio de IDEA. Sin embargo no dudó en dejar atrás todo eso para presidir la hostil Aerolíneas Argentinas. Luego de una experiencia de un año, tras la cual fue separada del cargo, decidió no volver atrás (aunque la hubieran recibido de muy buen grado). En cambio, se puso a escribir su libro “Un lí­der en vos”, y optó por trabajos que le planteen más desafíos pero que no la obligaran a alejarse de Lorena y Luca, sus hijos. Hoy es la Manager General del Grupo ST, un holding financiero creado en 2003 por un grupo de banqueros locales. Y aunque deja en claro que no le sobra el tiempo, encuentra espacios para sus afectos. Y para las lectoras de Li.

-¿Creés que sos, por tus logros, un referente de la igualdad de derechos?

-Lucho por la diversidad. Estoy convencida de que los mejores grupos de trabajo son los diversos. Porque en definitiva tu público va a ser diverso también. En General Motors hacíamos autos para todos, no sólo para hombres de más de 50 años, casados y con tres hijos. Hay una gama enorme de perfiles de clientes, que piensan distinto entre sí. Si se logra esa diversidad en una organización, las chances de que se cometa un error de apreciación es mucho menor. Sí, reconozco que por ser mujer me ha tocado ser la primera en muchas asociaciones y en puestos que he ocupado. Y creo que mi rol siempre fue el de demostrar que, más allá del género, es la experiencia y el conocimiento lo que puedo aportar. Esa es mi contribución para ayudar a que más mujeres se animen a tomar posiciones más altas. Y que a la vez más hombres se sientan cómodos con mujeres como pares o líderes.

-¿Tuviste problemas adicionales por ser mujer en tu carrera?

-El mayor desafío lo tuve con estructuras paralelas: proveedores, distribuidores y esas cuestiones. Sobre todo en la industria automotriz, porque muchas son empresas familiares que se transmiten entre hombres (abuelo a padre, a hijo y luego a nieto). A ellos se les hacía más difícil encontrarse negociando con una mujer. Pero si se tiene el conocimiento y se va directo al punto del negocio, en segundos se borran las cuestiones de género. Aunque es cierto que el gran desafío es el embarazo. No hay mujer que no haya tenido un tema con la comunicación de que iba a ser madre en el ambiente laboral.

El mayor desafío lo tuve con estructuras paralelas: proveedores, distribuidores y esas cuestiones. Sobre todo en la industria automotriz, porque muchas son empresas familiares que se transmiten entre hombres

-¿Cómo coordinas un trabajo con la vida familiar y con el disfrute?

-Soy de hacer agendas. Soy workaholic, me gusta mi trabajo, pero tengo como prioridad a mis hijos y al trabajo. Eso está definido. Los fines de semana les dedico más espacio y ellos siempre supieron que durante la semana es más complicado dedicarles tiempo. Ahí también entran los momentos con mi pareja, con mis amigas… No es una ecuación fácil de lograr porque siempre estamos cortos de tiempo. Pero el vaso tiene que estar medio lleno cuando miramos para adentro. Aunque no estemos conformes del todo, tiene que haber un equilibrio.

-¿Hablame de la experiencia de escribir tu libro “Un lí­der en vos”?

-Lo pensé en 2012 a partir de la gente que me pedía consejos por aquello del techo de cristal. Fue plasmar lo que aprendí y viví sobre el liderazgo. Y así ayudar a los que están empezando. A que se animen a desafiarse y a crecer. Tanto profesional como personalmente.

-¿Cómo evaluás tu paso por la gestión pública?

-Me encantó. Todos deberíamos pasar por la experiencia del sector privado y el público. Se lo recomiendo a todos. Este último es muy difícil de llevarlo, de vivirlo. Son diferentes. El ámbito privado tiene más reglas y a pesar de las dificultades, las variables son más estables, más tangibles. El privado tiene estadísticas, métricas y objetivos para mejorar la eficiencia. Pero la gestión pública te enseña a moverte entre los grises, que es muy difícil.

-¿Valió la pena?

-Sí y no. Una empresa tan política como Aerolíneas Argentinas tiene un modelo de negocios que debe ser transformado y adecuado, pero que no deja de ser del estado. Costó.

-En 2017 comentaste que te habían echado de AA y que lo tomaste como un fracaso. Sin embargo, la gestión fue muy exitosa desde los números y por la imagen (de la empresa y la tuya) que dejaste. ¿Qué parámetros tomás para pensar en éxito y fracaso?

-Soy muy autocrítica y dura conmigo. Gracias a eso me fui desarrollando y creciendo. Así sigo pensando mi carrera y mi forma de ser como persona. Mi objetivo era el de sanear la empresa y entregarla con déficit cero. No llegué a ese punto. Aunque sí tuve una gestión de mucho éxito con el equipo. Bajamos al 70 por ciento las necesidades de caja: De los 1000 millones negativos, lo dejamos en 300 negativos en un año de gestión. Yo lo veo como que me faltaron esos 300. Por eso digo que fue un fracaso. Pero creo que tuvimos muchos puntos favorables. No sólo en lo financiero: la gente de Aerolíneas volvió a creer que era una empresa viable y que se podía trabajar juntos.

-Ahora sos General Manager del Grupo GST. Un trabajo con un perfil público más bajo, aunque de alta responsabilidad también.

-Nunca me guié por el tamaño de la empresa ni por la visibilidad que un puesto te puede aportar. Lo que me moviliza es el desafío. Desde ese punto de vista estoy muy contenta. Muy motivada armando un holding, un grupo financiero. Y estoy aprendiendo un montón.

-¿Cómo imaginas tus próximos años? ¿Sos de planificar a largo plazo tu vida?

-Siempre planifico los próximos cinco años. Eso creo que me da un horizonte y objetivos para desarrollar. En este momento estoy terminando de reestructurar este holding. Espero en cinco años tener un grupo financiero sólido, con empresas sustentables que puedan seguir su modelo de negocios. Obviamente que también está mi vida personal, que es un gran desafío. Con chicos que en ese lapso probablemente estén entrando a la universidad, lo cual me ponen en un rol de madre con otras responsabilidades. Así que tengo grandes objetivos personales y profesionales por delante.

Ping Pong

Un estilo de vestuario
Los trajes y los tacos.

La última película que viste
“Jack Reacher”, con Tom Cruise. Junto a mis hijos.

Una tarde de domingo ideal
Con mi pareja, mis hijos y las hijas de él. En familia y en el pasto. Disfrutando de la Naturaleza.

Un destino turístico
Guau (piensa). Me iría a la finca de mis padres, en Brasil. Porque es un lugar de conexión y de volver a la familia.

Si fueras un producto, ¿cuál sería tu eslogan?
“Leading change” (liderazgo de cambios), me encanta eso. O tomaría prestado el “Just do it” (hazlo) de Nike.

¿Qué cambiarías del mundo?
La inequidad. Buscaría un mundo más justo, más equilibrado. Y en Argentina, más tolerancia. Que se pueda decir lo que se piensa y siente sin ser incriminado o tachado de anti o a favor de algo sólo por una simple opinión.

Un animal
El león. Demuestra mi furia, mis ganas de avanzar.

Si pudieras aprender a hacer algo nuevo, ¿qué eligirías?
(Es la respuesta que más pensó) -Tocar el arpa.