La feria se realiza hasta el domingo en La Rural, de Palermo. Participan en total 30 galerías provenientes de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Uruguay, Venezuela, Colombia, Chile, Perú y los Estados Unidos.

Una fotografía de Carlos Gardel autografiada, las sugestivas imágenes de Alejandro Kuropatwa, la emblemática serie “El Siluetazo” de Eduardo Gil y los retratos vintage de los integrantes del Club del Clan, como un disparo certero a la nostalgia, son parte de la variada oferta de BAphoto, la feria de fotografía que celebra su 15º edición hasta el domingo en La Rural de Palermo.

Muchísimos puntos rojos, junto a las obras, se podían ver en la jornada para invitados y prensa, signo de que ya han sido vendidas, como los paisajes blanco y negro de Diego Ortiz Mugica o las gelatinas de plata de estrellas como Brigitte Bardot, Audrey Hepburn y Barbra Streisand retratadas en los años 60 por la editorial Abril, en galería Vasari.

También habían cambiado de manos este jueves fotografías como la imagen “Caprichos” de Annemarie Heinrich y los paisajes del cubano Ernesto Fernández Nogueras de la Cuba revolucionaria, sobre cajas de luz (en galería Eduardo Lira de Miami).

 

“En este stand quisimos ofrecer algo muy claro, que permita entender cuál es el pensamiento detrás de la obra, poder adentrarse en los intereses y preocupaciones de las artistas”, dice a Télam Gachi Prieto, quien presenta trabajos de la argentina Lorena Marchetti y de la chilena Verónica Ibañez Romagnoli, dos fotógrafas contemporáneas que indagan en el habitar y la arquitectura urbana actual.

Entre los espacios más disruptivos se destaca Quimera, con un solo show de Luis Abadi, bajo el título “Luising” una propuesta en donde todas las piezas tienen valor de venta pero también de alquiler, y un espacio para la negociación; su título ironiza con el sistema -cada vez más en alza- conocido como “leasing”, que permite la alternativa de alquilar una obra de arte por determinado tiempo.

La propuesta “tiene como desafío eludir nuestra lógica monetaria para conectar con el propio deseo. Un intercambio con nuestra original escala de valores. El dinero dejará de ser un problema. La intuición creará un nuevo vínculo. Acepto bienes y/o servicios. Pruébeme, traiga su oferta. Prometo ser simpático y empático”, se lee junto a las obras en el texto firmado por el fotógrafo.

“Estamos muy contentos con la repercusión. Las impresiones de la propuesta del ‘Luising’ fueron más que positivas. Son fotografías que destacan por su humor y su color, y a la gente le gusta que haya alternativas para poder favorecer la circulación de obras. Ya hubo propuestas monetarias de venta y de alquiler, como también trueque de servicios”, cuenta a Télam Gabriel Bitterman, director del espacio.

Para los amantes del tango, el anticuario Hilario, Artes, Letras y Oficios, especializado en fotografía patrimonial y antigua, ofrece, entre otras joyas históricas, un inusual conjunto de cinco fotografías de Carlos Gardel y José Razzano, tomadas en Montevideo en 1923, cuatro de ellas autografiadas por los músicos.

“El 30 de junio de 1923 el dúo más importante de la historia del tango firmó un contrato para hacer una gira artística en España. Dispuestos a exhibir su identidad rioplatense en aquellos escenarios, en octubre viajaron a Montevideo para retratarse frente a la cámara del ‘gallego’ José Silva en donde posaron con vestimenta gaucha”, cuenta a Télam Roberto Vega, director del stand.