“La felicidad puede alcanzarse mediante el orden”, es aquella la frase de cabecera de Marie Kondo; una consultora japonesa que saltó a la fama gracias a su programa de Netflix “Tidying Up With Marie Kondo!”.

En éste programa de estilo reality, se sigue a Marie Kondo mientras visita los hogares de distintas familias norteamericanas que necesitan organizar y lidiar con el desorden; lo que hacen mediante la guía de la consultora, y la implementación de un método ideado por ella, el Método Konmari.

La particularidad de éste método en contraste a las ya reconocidas formas de organización, es que encuentra una experiencia más allá de simplemente deshacerse de objetos que ya no son necesarios, le implanta un sentimentalismo, una introspección personal. Es un momento de reflexión con uno mismo, de encontrarse, de transformar tu vida mediante el orden.

El Método Konmari fomenta la organización por categoría, no por ubicación. No hay que ordenar las distintas habitaciones por separado, sino las distintas categorías de objetos. Existe un orden ideal de categorías, comenzando por la ropa, luego los libros, siguiendo a los papeles, artículos misceláneos, y en último lugar, artículos sentimentales. Siguiendo esta línea, lo que se logra es ir de los objetos menos sentimentales hacia los más sentimentales, para no originar un bloqueo o dilema tempranamente. Se busca mantener solamente los objetos que hablen al corazón, y desechar todo aquello que ya no genera alegría. A esos artículos desechados, se les debe agradecer su servicio, y luego dejarlos ir.

Para uno llevar a cabo éste procedimiento, existen seis reglas básicas:

1) Comprometerse a organizar.
2) Imaginar tu estilo de vida ideal.
3) Ordenar por categoría, no por habitación.
4) Seguir el orden correcto de las distintas categorías.
5) Comenzar por descartar.
6) Preguntarse si el objeto genera alegría.

Ésta filosofía se muestra atractiva para personas alrededor del mundo, no sólo por ser efectiva, sino porque da mucha importancia a ser consciente, introspectivo, y tener visión del futuro. En ello es que sostiene su fenomenal éxito, ya que brindó a las personas una nueva forma de organizar, al igual un atractivo que quizás antes no encontraban; ya que Marie Kondo no sólo enseña ésta filosofía de vida en su programa, sino que también tiene dos best seller: La Magia del Orden y La Felicidad Después del Orden, que brindan una mirada más amplia de su filosofía y método.

Ahora, ¿es éste método aplicable a las finanzas? Efectivamente lo es, y desarrollaremos la manera de hacerlo. Organizar el capital personal puede ser una tarea complicada, en especial en estos momentos, y así buscamos brindar una nueva forma de lograrlo.

El primer paso es comprometerse a organizar, por lo tanto, el compromiso en esta ocasión es con tus finanzas. Puede resultar un paso complicado, pero la manera de que no lo sea tanto, es pensar en las razones por las cuales realizar ese compromiso. Si bien requerirá de un esfuerzo, tener planteadas tus metas hará que resulte más sencillo.

El siguiente paso, ligado al anterior, es imaginar tu estilo de vida ideal, por lo que en éste caso se transportaría a imaginar tus finanzas ideales; a dónde quieres llegar, cuáles son tus objetivos al momento de plantearte este cambio, qué quieres lograr. Al visualizar tu estado financiero ideal, debes encontrar qué es aquello que empuja tus finanzas en esa dirección, y qué es lo que las hace retroceder, lo que impide ese crecimiento que lograría el alcance de tus objetivos.

Una vez que tienes eso en mente, es momento de categorizar. Si bien las finanzas no encuentran las categorías listadas por Marie Kondo, sí que existen algunas generales, entre las cuales podríamos nombrar:

• Gastos del hogar, que a su vez se puede dividir en subcategorías, como: alquiler, gastos fijos (impuestos de luz, agua, gas, etc.), supermercado, expensas, etc.
• Gastos de ocio o entretenimiento.
• Inversiones.
• Imprevistos, por casos de emergencia o situaciones particulares, fuera de lo cotidiano.

De ésta manera, al tener todos los gastos organizados en un solo lugar, es más sencillo ver con claridad qué rubros son en los que más se gasta, y de esa manera identificar si se puede recortar o prescindir de alguno, para así ahorrar, o mismo destinar dichos gastos a otro rubro más pertinente y necesario. Tomarse el tiempo de anotar cada día los distintos gastos, provoca que a fin de mes se puedan analizar éstos detalles.

Ésta es una de las formas en las que Marie Kondo aplica su método, al tener las distintas categorías, elige colocar todos los elementos de cada una de una manera que se puedan visibilizar, y así ser consciente de todo lo que uno posee. Lo mismo sucede al agrupar las distintas categorías, al anotar cada gasto; se genera una posibilidad de visibilización de los distintos elementos de nuestras finanzas. De esa forma, se vuelve mucho más sencillo realizar un análisis y contemplación de qué hacer al respecto.

Paso seguido, hay que preguntarse si cada objeto genera felicidad, para así decidir si descartarlo o no. Lo mismo se puede hacer con las finanzas, en dos ámbitos distintos. Quizás, en lugar de si te hace feliz, lo que podrías preguntarte es si aquello en lo que estás invirtiendo tu dinero, es necesario en el camino a ese estado financiero ideal que te planteaste en un principio; ya que quizás existen determinados servicios, por ejemplo, de los que puedes prescindir sin que provoquen una desmejora. Al mismo tiempo, a la hora de adquirir un nuevo producto, debes preguntarte sobre su utilidad, si está dentro del presupuesto que posees en el momento, y en ésta ocasión, sí cuestionarte si te provoca felicidad. Si las respuestas son positivas, entonces te encontrarás con una nueva adquisición, que no entorpezca tus finanzas. Si, en cambio, encuentras respuestas negativas, entonces tomarás consciencia de que lo ideal es dejarlo de lado (“tirarlo”).

Por último, luego de descartar o recortar aquellas categorías que no resultaban útiles, o que te alejaban de tus objetivos, debes organizar las que sí permanecerán en tus libros. De esa forma, puedes seguir de cerca el rumbo que cada una de estas categorías toma y, si es necesario, retomar el camino de la organización.

Existen muchos beneficios a la hora de organizar las finanzas, desde disminución del consumo compulsivo, organización de las facturas, y la prevención compras innecesarias; hasta una tranquilidad mental y sensación de estabilidad. Estos beneficios se hacen visibles rápidamente cuando una se vuelca en este proceso, que resulta siempre más sencillo y motivador gracias a la nueva herramienta del Método Konmari, como también si mantenemos presentes nuestras metas, las razones por la cuáles estamos emprendiendo este camino.
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