Aunque el desfile de Victoria´s Secret es uno de los eventos más esperados en el mundo de la moda, ya que combina las modelos más aclamadas con números musicales de primera línea y rostros conocidos en el “front row”, la firma se enfrenta a una gran crisis.

El negocio no atraviesa su mejor momento. En 2017, según los últimos datos, bajó las ventas un 15%, y las empresas de BigData aseguran que las clientas de ya no aprecian el valor de su marca. Según un estudio de YouGov BrandIndex, la insatisfacción de las compradoras se retrotrae al año 2013, dado que Victoria’s Secret es el blanco de muchas críticas, entre ellas, elegir para sus desfiles a mujeres con cuerpos fantásticos, sin incluir a modelos fuera de los cánones de belleza de las pasarelas.

También ha surgido otro problema: la marca no conecta con los clientes más jóvenes. Los millennials optan por ropa interior más barata y de marcas rivales como American Eagle, Outfitters y otras en línea. La decisión de la cadena de dejar de vender trajes de baño y otras categorías de ropa, también pesó sobre los resultados.