En todos los procesos de cambio en un equipo, los integrantes experimentan incomodidad y se produce un cierto nivel de stress propio de trascender la zona de confort.

Los integrantes más maduros a nivel emocional saben cómo manejarse ante un proceso de cambio y según su relevancia pueden salir airosos del mismo. Estoy haciendo mención a un cambio interno en una organización, como puede ser un cambio de equipo o un cambio de sector, o el ingreso de personas nuevas, etc. La idea de estos artículos es entender mejor la inercia interna en los equipos de trabajo. Por supuesto que un cambio de empresa hacia otro país de otro continente es algo diferente y así los niveles de stress.

Si bien muchos autores sostienen que todo equipo experimenta un grado de toxicidad a nivel emocional producto de un cambio, el surgimiento de emociones negativas o tóxicas es algo relativo al nivel de madurez emocional del líder y al de los integrantes. Al menos desde mi punto de vista no siempre surgen estados emocionales negativos por un cambio, no es inherente al cambio sino a al nivel de desarrollo en la inteligencia emocional de quienes conforman el equipo.

Los equipos con mayor inexperiencia y con elevada inmadurez emocional experimentan en un proceso de cambio todo tipo de emociones negativas que afectan al rendimiento y esto se traduce en pésimos resultados.

A continuación veremos los 4 tóxicos principales que pueden surgir en todo momento dentro de un equipo, pero las posibilidades de aparición se incrementan en un proceso de cambio.

La importancia de tomar consciencia de estos malos hábitos comunicacionales radica en que destruyen la salud emocional de un equipo con todo lo que eso significa:

Echar culpas

Es proyectar en otras personas las propias carencias. Buscar culpables en el afuera para cualquier problema es el típico error de las personas reactivas.

La defensa

Cuando la persona no se siente merecedora de las palabras, acciones o peticiones de los demás, las rechaza y tiende a justificarse.

La indiferencia

La persona se aísla y se encierra sin considerar comentarios o peticiones de los demás integrantes del equipo.

El desprecio

Es el tóxico más dañino. La persona utiliza el sarcasmo, la ironía, la falta de respeto y hasta insultos en los casos más extremos.

Es importante destacar que al manifestarse alguno de estos tóxicos se potencia la aparición de otro.

Los cuatro funcionando en el día a día de un equipo lo destruirán paulatinamente hasta convertirlo en ciento por ciento disfuncional e incompetente.

El ambiente de un equipo de Alto Rendimiento no debería estar afectado por ninguno de estos malos hábitos, quienes desean trabajar en un buen ambiente los evitan, los más expertos los evitan conscientemente. Se pueden evitar de manera inconsciente en el caso que la persona ya este acostumbrada a nunca crearlos y no los creará, es algo sano pero no por plena decisión consciente.

El más dañino y perjudicial es el desprecio, surge cuando los niveles de odio y bronca entre integrantes es muy elevado. El líder debe eliminar todos pero debe poner especial atención al desprecio ya que es el que más afecta la salud emocional del equipo.

Que acciones puede tomar el líder cuando estos tóxicos emocionales se manifiestan?

Explicar las consecuencias con claridad de estas actitudes es muy útil frente a quien este emitiendo toxicidad en su comunicación verbal o no verbal. A su vez también se pueden explicar los conceptos y marcar cuando se han emitido algunos de los tóxicos, para esto el líder debe conocer a la perfección la forma en como se expresan y ver el momento y lugar que va a manifestar al equipo la presencia de estos tóxicos.

Puede ser muy útil dirigir al equipo a otro tipo de ambiente que no sea el laboral donde las energías se dispersen y se disminuyan las probabilidades de aparición.

Deben reducirse sus efectos al máximo para intentar resolver las causas que los producen.

Ir a almorzar a un lugar diferente o ir a algún evento extra laboral luego de la jornada de trabajo favorece a modificar los climas en los que interactúan los integrantes y surgen conexiones más positivas. Muchas veces son los integrantes con mayor expertise y más positivos los que proponen estos encuentros extra laborales para solucionar las asperezas en el equipo.

Soluciones generales a tomar por el líder para cada tóxico puntual:

Echar culpas

La solución para que el clima se aliviane y pase a ser un más positivo es pedir al integrante que emite el tóxico que en lugar de culpar a la otra persona le manifieste algo concreto que necesite. Por supuesto la solución no garantiza el éxito pero puede encaminar a mejorar el clima y que ambas partes lleguen a poder comunicarse en buenos términos.

La defensa

Tratar de buscar objetivamente los puntos en común de verdad que existen entre la persona que agrede y la que se defiende. Esto encamina la comunicación a resolver de una manera objetiva las asperezas y mejorar el clima por medio de un análisis frío de los dichos de ambas personas.

La indiferencia

El líder debe mostrar con un gran tacto y firmeza un interés genuino por entender por qué la persona se aísla, debe ser muy hábil para encontrar la razón, puede mostrarse curioso y con buen ánimo. Tiene que tener presente que la persona se está protegiendo y está invadida por un miedo que puede ser real o imaginario pero el objetivo debe ser encontrar la razón.

El desprecio

Es clave escuchar con atención la razón por la cual la persona se siente de esa manera, el objetivo con este tóxico es lograr que la persona se descargue lo más que pueda. Es el toxico más dañino y con lo cual el más desgastante de solucionar para el líder. Deberá armarse de paciencia y saber que la solución llevará más tiempo en relación a los demás. Tendrá que prestarle toda su atención unas horas a la persona y a solas, es más fructífero hacerlo en las últimas horas de la jornada y sin interrupciones de ningún tipo.

Mariano MendenezMariano Menéndez – Profesional en el área de Market Research. Actualmente se desempeña como Business Executive Sr. en la Compañía “CCR Latam”. Fundador de “Strategy”, consultora especializada en desarrollo profesional. Coach, Consultor y Conferencista Internacional especializado en Liderazgo y Conducción de Equipos de Alta Performance. Autor de los libros “Liderazgo y Estrategia Comercial”, “Líderes de la Nueva Era” y “Equipos de Alto Rendimiento” (2016).