Si de trabajar en casa se trata, el lugar ideal para hacerlo debe estimular la productividad y la creatividad. Ello se puede conseguir al acondicionar un espacio con un diseño propio, en el que el gusto personal sea lo más importante.

Entre los factores más importantes a tomar en cuenta están la iluminación y la ventilación adecuadas. Para cumplir con la primera, la dirección de la luz central de la habitación no debe competir con la que proviene de la computadora; para la segunda se sugiere -si habita en un lugar cálido- elegir un ventilador o un sistema de aire acondicionado para alcanzar un estado de tranquilidad. “El color es muy importante, los tonos claros, toda la gama de blancos y beiges, pasteles y grises claros estimulan la relajación y ayudan a concentrarse mejor”, añade Jenny Melcer, diseñadora de interiores de la mueblería Bo Concept.

Los toques de color se pueden agregar con una pared de un tono distinto, una silla o sofá, tapetes o en las cortinas y cojines decorativos. Elementos verdes no pueden faltar, porque su cercanía estimula la creatividad y propicia una mejor oxigenación en la habitación.

Sobre los muebles que se necesitan, el primer lugar lo ocupan un escritorio y una silla cómoda. Después vienen los complementos como libreros, archiveros, lámparas, cuadros, tapetes y plantas y terrarios, de acuerdo a su gusto.

Los espejos están vetados. “Por naturaleza vemos uno y nos queremos reflejar, la gente se distrae viéndose”, comenta Jenny. En su lugar se debe optar por algún tipo de arte, cuadros y esculturas.

La libertad de fusionar diversos estilos de decoración está en boga. Para elegir mobiliario se debe tomar en cuenta la funcionalidad.