Todos sabemos que el sexo es uno de los placeres que más valoramos. Además de producir cambios positivos a nivel físico, algo que ha sido comprobado científicamente una y otra vez, también nos ayuda a generar vínculos y a tener más autoestima.

Pero, aparte de todo eso, ¿hay otra razón por la que los seremos humanos amamos tanto el sexo? Adam Safron, investigador de la Universidad  Northwestern (Estados Unidos) agregó nueva evidencia a todo lo que ya sabíamos sobre las relaciones sexuales y el placer.

En su estudio publicado en Socioaffective Neuroscience and PsychologySafron explica que el ritmo tiene mucho que ver en la ecuación sexo-placer-orgasmo.

Argumenta que el ritmo constante despierta nuestros sentidos, al igual que como ocurre cuando hacemos ejercicio físico o cuando escuchamos música. Con el ritmo, los seres humanos pueden enfocar su cuerpo y mente en la misma dirección, lo que hace que prestemos plena atención a eso que nos está estimulando.

El habla de la “absorción sexual” como esa capacidad de entrar en una especie de trance en el sexo, y afirma que el ritmo tiene mucho que ver en el hecho de que sea una experiencia tan placentera.

También podemos sentir que “nos perdemos” cuando escuchamos una canción con un ritmo que nos agrada, cuando bailamos o estamos concentradas en una sesión de yoga o trotando. Tiene bastante sentido lo que dice Adam Safron, ya que sabemos que el ritmo constante nos ayuda a enfocarnos, concentrarnos y vivir situaciones en plenitud.

Más que nada, es la capacidad que tenemos de estar en un estado de consciencia distinto, uno en que somos capaces de olvidar preocupaciones o pensamientos, para dejarnos llevar y entregarnos. Por eso es importante que confiemos en el otro, eso también permitirá que entremos en el trance rítmico.