A los 16 años me fui a estudiar a Europa y desde aquel momento aprendí a lidiar con un montón de cosas, desde matemáticas hasta aquello a lo que me dedicas

Aprendí a ser una mujer orquesta, porque cuando deseas tener una empresa tenes que aprender todo, – Así se presenta ante Li, Maureen Dinar, una enérgica mujer egipcia de nacimiento y consolidada como diseñadora en argentina.
Mi padre fue un respaldo cuando era chica me dio fuerza y me ayudó, no era algo económico. Era apoyo moral me daba mucha seguridad y eso también me ayudó a la hora de arrancar.

¿Siempre tuviste en claro que querías trabajar para vos misma?

No, no sabía que iba a pasar, me gustaba el arte y me gustaba crear me gustaba inventar, aprovechaba la ropa y los accesorios de los baúles de mi mama, mi familia había viajado mucho, yo nací en Egipto.

Veníamos trayendo baúles de madera de cada país y no entraba nunca todo en cada lugar en que íbamos, yo aprovechaba y me metía en lo que iba a depósito y sacaba la ropa y jugaba con eso. Me empecé a dar cuenta que me gustaba mucho el diseño. Aproveche que mis tíos estaban en Europa y comencé a estudiar en París. Todo eso es lo que me construye es el resultado de lo que soy incluido lo que no me gusta porque son cosas que tenés que pasarlas.

Me casé joven, voy muy rápido, empecé a hacerle ropa a mis amigas y me compraban. Cuando volví dos años después mi papá me dijo que me quede me ayudó a poner un negocio en avenida Santa Fe y me ayudaron porque era chica, eran cosas muy locas para la época, venía de Europa y de muchas culturas que traía de pequeña. Mi local estaba pintado de amarillo y verde. El local se hizo famoso, había cola de gente para compra. Me hice conocida por el boca en boca

¿Y cuándo fue el gran salto?

Vino una chica de revista Vosotras, fue mi primera nota, me mostraban lo diferente. Venían chicas jóvenes, actrices, les gustaba mi ropa para sus personajes, se dio una cosa natural de gente conectada por los mismos intereses. Lo divertido es que es una continuidad, es algo de toda la vida. Con altos y bajos. Llegué a tener 6 locales, exporté a Europa y EE.UU.

¿Para quién te gusta más diseñar?

Ante todo para la mujer porque soy yo, mujeres cosmopolitas que trabajan, puedo hacer ropa diferente pero no imponible. A mí me gusta también lo que lancé para niños porque tuve cuatro varones y jamás les hice un vestido con hombreras, igualmente son muy lookeados les gusta la ropa canchera y a casi a todos les gusta la moda. Y hace cinco años llego Carolin, mi hija que es un sol.

Suena el timbre, Maureen en persona le abre la puerta a una mujer que quiere curiosear entre los percheros y se ríe porque su personal no la había visto.

Ahora me estoy mudando a Libertador, son muchas cosas, me visto mucho como mi hija, cerramos los desfiles juntas y empezó a copiarlo toda la gente también, ella es una inspiración diferente.

Estamos en una época del año donde comienzan los eventos, ¿qué recomendás?

Diez años atrás todo era muy de gala y preparado, ahora se bajaron un poco las líneas, cambio un poco la mentalidad, ya no es un atuendo que solo puede usarse para ese evento, se busca estar más prácticas. A mis clientas les aconsejo que vayan por lo más ponible salvo que sea una fiesta que exija determinada vestimenta.

Hay que diferenciar lo que es de gala, al igual que con la alta costura, la palabra lo dice, mucho tiempo de trabajo, venís acá haces tú vestido, las costuras adentro son a mano y se terminan sobre tu cuerpo, ahora se le dice a varias cosas alta costura pero no lo son.

Y para el día a día, la mujer que quiere estar bien vestida pero necesita ir y venir y trabajar, ¿hay algo que recomiendes?

Si, antes era estricto el traje y ahora cambió. Un jean bueno y un buen saco están bien, siempre el saco o la campera corta de cuero acompañan, las camisas también, son imprescindibles. Antes se iba a trabajar con traje de manera permanente, ahora hay cuestiones que se flexibilizaron más. Y a la vez hoy las tendencias llegan casi de modo instantáneo. Yo me fui a New York y ya estoy haciendo los vestidos de verano que vi allá entonces ya marco una tendencia.

También pasa por mezclar y tener gusto, ni hace falta ser pudiente, por eso el que trasciende es el que tiene un diferencial porque competencia, sobra.

¿Cómo te ves en el futuro?

Tenía ganas de armar una huerta, tener caballos me encanta el campo, pintar. Y hacer decoración de interiores que también empecé a hacerle casas a amigas mías que me han pedido que les decore.

Tengo muchos proyectos, no estoy definida porque hay un ritmo económico dentro del país que influye y hay que tener en cuenta. En este país hay que ser creativo y original todo el tiempo. Me proyecto en estar feliz y en jugar porque si me estreso me juega en contra dela creatividad.