Se acaba de realizar la primera Conferencia Internacional sobre Riesgos Climáticos para Supervisores Financieros, que reunió a representantes de más de 30 países y más 50 organizaciones, para discutir cómo los riesgos relacionados con el clima y el medio ambiente pueden afectar a las instituciones financieras.

La conferencia, organizada por el DNB, el Banque de France / ACPR y el Banco de Inglaterra, bajo el amparo de los Bancos Centrales y de la Red de Supervisores para el Greening del Sistema Financiero (NGFS), dio cuenta que el riesgo climático es visto como un factor determinante para la estabilidad financiera de los bancos centrales y reguladores en todo el mundo.

En su discurso, el presidente del Banco Central de Francia, François Villeroy de Galhau, aludió a que los proyectos de carbón, petróleo y gas tengan un “factor de penalización marrón”, aumentando su costo de acceso al financiamiento. También defendió que el desarrollo de pruebas de estrés de carbono orientadas tanto para las compañías de seguros y los bancos, contemple un horizonte de tiempo más largo. El Banque de France se ha comprometido a mejorar la contribución de sus fondos, y de las carteras de pensiones, para la transición medioambiental, y presentará informes anuales sobre el progreso.

Mark Carney, presidente del Banco de Inglaterra, destacó la “transición de pensamiento” de las instituciones financieras sobre el riesgo climático. Las que activamente apoyan a la Tarea sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas al Clima, incluyendo 20 bancos, 8 de los 10 principales gestores globales de activos, los principales fondos de pensiones y aseguradoras del mundo, el mayor fondo soberano y las dos empresas dominantes de servicios de consultoría de accionistas.

También afirmó que publicará los resultados completos de una investigación sobre los riesgos financieros enfrentados por el sistema bancario del Reino Unido a partir del cambio climático en los próximos meses.

El encuentro se produjo en la misma semana en que un nuevo estudio de la ONG, Oil Change International, alertó que se pueden estar ampliando los riesgos de la burbuja de carbono, por el hecho de que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) no está consiguiendo predecir con precisión la expansión del sector de las renovables. “Cualquier gobierno o institución financiera que utilice esos escenarios como base para inversiones en petróleo y gas está recibiendo mala información”, alertó Greg Muttitt, director de investigaciones de Oil Change International.