Muchos comercios redujeron los plazos de financiación o cobran intereses para compras que antes se podían realizar sin extras        

Enfrentar un gasto grande se volvió difícil para las familias argentinas. En los últimos años, la costumbre había sido dividir los montos en 12, 18 o 24 pagos, con la ventaja de que no tenían recargo y de que la inflación terminaba “licuando” el peso de las últimas cuotas.

Se habían llegado a ofrecer planes a 50 meses en televisores. Pero este año el crédito al consumo se encareció fuerte, los planes de financiación sin recargo se redujeron a su mínima expresión y la opción de “tarjetear” –antes gratuita– ahora hace que el precio de lo adquirido pueda llegar a duplicarse.

Varias cadenas de electrodomésticos y de productos para el hogar ofrecían hasta el año pasado al menos 12 cuotas sin interés todos los días y en todos sus productos con la mayoría de las tarjetas bancarias, y hasta 18 o 24 en promociones especiales de fin de semana.

Hoy, en cambio, bajaron ese estándar a 6 pagos sin recargo y lanzan como excepción, para productos seleccionados, la chance de pagar en un año. Lo mismo ocurre en agencias de viajes que antes ofrecían hasta 18 pagos sin recargo con algunas tarjetas, pero limitaron el beneficio a sólo 6 con los mismos plásticos. Mientras que varios comercios chicos, si tenían 3 pagos sin recargo, los limitaron a 2 o directamente eliminaron el beneficio.

Así, salvo en promociones especiales o con el recién extendido programa Ahora 12 (que rige sólo de jueves a domingo para algunos productos nacionales), abonar en muchas cuotaspasó a tener costo, y no es menor.

Como muestra, desde su última suba de tasas –aplicada el mes pasado–, Visa y MasterCardles sugieren a los comercios aplicar recargos de casi 15% a las compras en 6 cuotas, otros cercanos al 32% si los pagos son 12, del 49,5% si son 18 y de casi 68% en 24.

Clarín, sin embargo, relevó esta semana que las principales cadenas comerciales están cobrando sobreprecios del 20 al 50% en productos para el hogar y servicios turísticos financiados a un año. Pagando en 18 meses, en tanto, los productos se encarecen de 60 a 70%, y hasta un 100% para el plazo de dos años.

Se trata de niveles que superan los alcanzados tras la devaluación de enero de 2014, cuando el crédito también se había limitado. Según expertos consultados, la principal causa es que el Banco Central, para frenar el dólar y la inflación, mantiene altas las tasas de interés de referencia del sistema financiero. Y eso, aunque volvió más atractivas inversiones como los plazos fijos, también hizo crecer el costo de todos los préstamos bancarios.

“En poco tiempo, la tasa efectiva de los créditos pasó un nivel de 30 a 45% anual a otro del 55 al 65%. Eso volvió muy costoso para los comercios sostener las cuotas sin interés. Entonces limitaron fuertemente esos planes o bien subieron mucho los precios de lista para poder afrontar el mayor costo financiero de ofrecerlos. El efecto es recesivo porque la gente no convalida los recargos y restringe al máximo su consumo”, explicó Daniel Vardé, experto en Asesoramiento Financiero de Deloitte.

Según Vicente Lourenzo, de la Confederación de la Mediana Empresa (CAME), la suba de tasas hizo que casi no quedaran pequeños comercios ofreciendo tres cuotas sin interés. “La única forma es con planes como Ahora 12, donde el Estado pone parte del costo financiero. Si no, sin acuerdos especiales con bancos, la mayoría sólo puede vender en dos cuotas sin recargo o en una”, explicó.

Y sumó: “Esto es un problema porque la gente suele escapar de las cuotas con interés. Y porque la gente, si se atrasa con la tarjeta, también paga intereses más altos que le restan capacidad de consumo”.

“La gente debe cuidarse al comprar –aconseja Vardé– y no pensar solamente si puede pagar la cuota mensual que le proponen. Conviene calcular a cuánto se va el precio final, sumando todos los pagos, y ver si el interés no es excesivo,” señaló a Clarín.