Nos gusta Lisboa y sabemos que a ti también. Por eso, siempre volvemos y siempre encontramos nuevos lugares para no perderse. Así que olvídate de las guías tradicionales y toma nota de nuestro top ten de restaurantes, tiendas, bares y hoteles: vivirás la ciudad con la intensidad que merece y, ya lo verás, entenderás por qué cada día más gente se enamora la capital portuguesa. Venga, sube al tranvía: arrancamos.

Tanto si te gusta la historia como callejear, hay mucho por ver y hacer en la fascinante capital de Portugal.

Con el Océano Atlántico como telón de fondo, Lisboa es sin ninguna duda una ciudad de edificios de piedra caliza que se desmigajan, azulejos de colores en las paredes y techos de tejas rojizas. Siendo la capital más antigua del Oeste de Europa, la capital de Portugal tiene un pasado fascinante que se deja ver en la enorme cantidad de monumentos, iglesias opulentas y museos llenos hasta los topes que hay que ver.

Por si esto fuera poco, está llena de tiendas, bares y restaurantes en los que degustar buen pescado y marisco. Así que tanto si decides mezclarte con los lisboetas en una de las abarrotadas cafeterías o sencillamente quieres un lugar tranquilo desde el que mirar al mar mientras te tomas una copa de vino, Lisboa te seducirá.

Si no sabes por dónde empezar Skyscanner te lo pone fácil. Aquí van las 10 mejores cosas que ver y hacer en Lisboa. ¿Empezamos?

Vuelos a Lisboa

1. Castillo de San Jorge

Del siglo 6, las dieciocho torres del Castillo de San Jorge dominan con elegancia el perfil de la ciudad. Esta fortificación ha sobrevivido a asedios, guerras y a un terremoto y hoy es la atracción turística más popular de Lisboa. Los visitantes pueden descubrir más sobre el interesante pasado de la ciudad en el museo del castillo que está ubicado en el antiguo palacio. O también pueden visitar la Torre de Ulises que hoy alberga una Cámara Oscura con la que podrán disfrutar de vistas de toda la ciudad en tiempo real.

Haz clic en la imagen y descubre más castillos bonitos

Castillo de San Jorge en Lisboa

Sigue leyendo: Los 15 castillos más bonitos de España

2. Torre de Belem

Uno de los símbolos de Lisboa por excelencia y absolutamente imperdible. La Torre de Belén se construyó a principios del siglo XVI a orillas del río Tajo como una estructura defensiva y también para dar la bienvenida a los viajeros que regresaban de explorar el mundo. Esta joya de la arquitectura portuguesa es una verdadera maravilla y no nos extraña que sea Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Una visita te dejará con ganas de zarpar a lugares exóticos. Justo al lado está el Monumento a los Descubrimientos, un lugar de lo más fotogénico.

3. Elevador de Santa Justa

Pese a tener el aspecto de cualquier prodigio digno de estar en una película de Tim Burton, este ascensor neogótico de hierro forjado podría pasar por alto. Está escondido en una callejuela del corazón comercial de Lisboa y es una de las piezas de arquitectura más interesantes de la ciudad. Su diseño estuvo influenciado por la Torre Eiffel y sirve para conectar el punto más bajo y el más alto de la ciudad. En los antiguos días de los carruajes y los caballos, era una manera excelente de trasladar objetos y personas. Hoy, sin embargo, su mayor atractivo son las vistas panorámicas desde la cima. Una vez arriba, aprovecha para callejear por el bohemio barrio de Chiado, el “Montmartre” lisboeta, y perderte entre las románticas ruinas de la iglesia de Carmo, destruida durante el Gran Terremoto.

Haz clic en la imagen y descubre 8 de los edificios más increíbles del mundo.

Elevador de Santa Justa en Lisboa

Sigue leyendo: 8 edificios espectaculares que harán que quieras dar la vuelta al mundo.

4. Alfama

Aléjate de la ruta turística y experimenta el encanto atmosférico del barrio más antiguo de Lisboa. Es un área que da la sensación de haber estado ahí siempre, o casi, con la colada colgando de los balcones de sus edificios coloridos y niños jugando en las calles. En esta vecindad descubrirás algunas iglesias increíbles y casas llenas de azulejos que te quitarán el sentido. El centro histórico de Lisboa es el lugar ideal para alejarte del mundanal ruido y disfrutar de un buen café con un dulce local. Si vas a finales de junio, no te pierdas las celebraciones de las fiestas de San Antonio en sus calles empinadas.

Alfama en Lisboa

Sigue leyendo: Los 20 barrios más “hípster” del mundo

5. Tomar un tranvía

Aunque hay muchas maneras de moverse por Lisboa, ir y no subirse en uno de sus tranvías amarillos históricos es casi un pecado capital. Son una manera excelente de descubrir las principales atracciones de la capital lusa ya que están por todas partes y se atreven incluso con las calles más empinadas. Puestos a elegir, súbete en el que cubre la ruta número 28, que pasa por algunos de los rincones imprescindibles de Lisboa como la Catedral de la Sé. Con el billete de día podrás subir y bajar cuando quieras.

Pincha en la imagen y descubre las 15 estaciones de metro más bonitas del mundo

Sigue leyendo: Las 15 estaciones de metro más bonitas del mundo

6. Disfrutar del barrio de La Baixa

El encantador barrio de la Baixa es un buen lugar para pasar una tarde callejeando y viendo monumentos sin tener que enfrentarse a las cuestas del resto de la ciudad. Puedes empezar por la fabulosa Plaza de los Restauradores, seguir hasta la Plaza del Rossio, con su estación de tren modernista y acabar en la Plaza del Marqués de Pombal. La Plaza del Comercio también es buen rincón donde sentarse a descansar las piernas y tomar algo. Si no te apetece andar, siempre puedes montarte en el tranvía número 12, que recorre buena parte de La Baixa.

Barrio de la baixa en Lisboa

7. Parque de las Naciones

El moderno Parque de las Naciones ofrece un contraste con el centro histórico de Lisboa. Esta zona al este sufrió una profunda reforma en 1998 y es aquí donde encontrarás hoy la arquitectura más contemporánea de Portugal, además de un puerto novísimo. Una de las joyas de la corona es el Oceanario de Lisboa, el acuario más grande de Europa. Aquí los visitantes puedes andar alrededor del tanque central y maravillarse ante la profusión de peces y tiburones. Con exposiciones impresionantes que recrean varios ecosistemas y albergan a unas 450 especies de animales marinos, su objetivo principal es educar a los visitantes sobre la necesidad de invertir en la conservación de los océanos. Si te gusta el buceo pero te has olvidado el traje en casa, acércate al Oceanario y no te arrepentirás.

Haz clic en la foto y descubre los mejores hoteles bajo el agua

Sigue leyendo: Los mejores hoteles bajo el agua, de Dubái a las Maldivas

8. Monasterio de los Jerónimos

En el barrio de Belem, el Monasterio de los Jerónimos es otro lugar Patrimonio de la UNESCO. Espectacular como pocos, este enorme complejo del siglo XVI contiene la tumba del explorador Vasco de Gama, salas enormes con bóvedas y columnas decoradas con profusión en estilo manuelino, uno de los mejores claustros del mundo y techos en los que las arterias se funden con una gracia especial. ¡Ni se te ocurra perdértelo!

Monasterio de los Jerónimos Lisboa Portugal

9. Comer un pasteis de Belem

Los pasteis de nata son el dulce por excelencia de Lisboa (y, por ende de Portugal) y ninguna visita a la capital lusa debería concluir sin haberlos catado. Este dulce goloso, cremoso y cubierto de azúcar y canela en polvo es un verdadero manjar. Hay muchos lugares donde comerlos, pero el más tradicional es la confitería que les da nombre: Pasteis de Belem. Está situada muy cerca del Monasterio de los Jerónimos, así que antes o después de visitarlo, escápate, siéntate y deja que tus papilas gustativas disfruten.

Haz clic y descubre los 12 lugares a los que deberías ir antes de ponerte a dieta

Pasteis de nata Lisboa Belem

Sigue leyendo: 12 lugares a los que tienes que ir antes de ponerte a dieta

10. Callejear por el Barrio Alto

Para acabar el día lisboeta, nada mejor que disfrutar de la intensa vida nocturna (y del alma) del Barrio Alto, el empinadísimo distrito que está justo por encima de la tradicional Alfama. Durante el día es un lugar tranquilo y residencial en el que el reloj parece haberse detenido. Pero una vez el sol se ha puesto es un lugar de lo más entretenido. Disfruta de un mojito con vistas, piérdete en conversaciones con los lugareños y luego toma un viejo tranvía de vuelta al hotel. ¿Qué más podrías pedir?

Y una de propina

11. Oír un fado

Tanto si extrañas tu hogar, te da la melancolía, te han roto el corazón o sencillamente quieres disfrutar de algo típicamente portugués, un bar de fado tradicional es el lugar al que tienes que ir. El fado es un estilo musical popular del siglo XVIII que normalmente combina letras emotivas y sentimentales con el ritmo de la guitarra portuguesa. Una actuación en directo en un bar como A Baiuca o Pateo de Alfama es una experiencia que sólo podrás vivir en Lisboa.