Li Briceño, nació  en San José de Costa Rica el 7 de Abril de 1958. Es artista visual y orfebre. Tiene un bachillerato en la Enseñanza de las Artes Plásticas y egresada de la Maestría en Docencia Universitaria.

Ha participado en exposiciones colectivas e individuales nacionales e internacionales desde 1978. Las obras se encuentran en colecciones privadas y públicas. Desde el año 2013 a la actualidad es Miembro de la Junta Administrativa Museo de Arte Costarricense. Costa Rica y Miembro Comité Curatorial de la Galería Dinorah Bolandi del Museo de Arte Costarricense.

¿Cómo llegó el arte a tu vida?

El arte ha estado siempre presente, las mujeres de mi familia han sido magas creativas y recolectoras, mi madre una colorista innata sin temor alguno a las combinaciones y mezclas, mi abuela guardaba todo lo que encontraba y le daba un uso, todo servía, todo se reutilizaba y transformaba, ambas y mi tía hacían de la costura un tesoro de diversión y belleza utilitaria, mi otra tía tenía un jardín especial diseñado y brotado de sus manos, cada planta era bautizada según sus características y poseían una historia que daba rienda suelta a mi imaginación. De todas ellas aprendí, se tomaron la tarea y amor de enseñarme, cuando te desarrollas en un ambiente de estímulo así no existen barreras, siempre vuelas. El arte y yo caminamos al mismo son, nos divertimos, dialogamos, somos cómplices y nos acompañamos.

¿Qué te inspira?

El todo me inspira, las vibraciones del universo que me rodea, solo observo, soy parte de ese todo y lo disfruto a plenitud. Cuando mis alas tienen dificultad para alzar vuelo, bailo, respiro y me lanzo.

Como fue tu pasaje de la pintura a lo textil?

Siempre han estado ligadas, la una lía a la otra, por temporadas el textil me enamora y la pintura descansa, otras veces es a la inversa, la mayoría del tiempo ambas me abrazan y danzamos juntas.

¿ Cómo ves posicionado el Arte centroamericano ?

Cada vez más posicionado, los maestros enseñaron, sembraron buena semilla y el tiempo ha permitido que germine, florezca y de frutos. Centroamérica se siente y está presente, fundaciones privadas, asociaciones de artistas, los grupos, el empeño personal de los artistas, curadores, etc, han logrado difundir y consolidar un Arte Centroamericano.

¿Cómo ves el futuro de arte en Costa Rica? 

Va hacia adelante, no para, una mayoría comprende que la unión conquista espacios importantes, respetando la individualidad y el proceso creativo de cada artista. Todavía falta, no es estático y estoy segura que vamos por buen camino.

Cuáles son las propuestas Culturales?

A nivel país la oferta es fuerte en las diferentes disciplinas del arte, hay propuestas que se han sostenido en el tiempo y otras que van surgiendo. A nivel de ACAV (Asociación Costarricense de Artistas Visuales) seguir conquistando espacios y consolidando el camino para los que vendrán. Como grupo Grabado-Mujer, 17 mujeres grabadoras, llevar la técnica y la creación siempre un paso más allá y como artista la propuesta va íntimamente ligada a la investigación.

¿Cuál es el proyecto con el que sueñas?

Soñar, ingrediente y bálsamo de vida. En lo colectivo un proyecto que va poco a poco, cuando esté más fuerte saldrá a la luz. En lo individual no es uno, son varios y sé que cada uno fluye en el momento preciso, eso es lo mágico de la creación, jamás vine sola, solo hay que saber esperar para que todas las piezas se acomoden.