Las relaciones amorosas estables en las que se ven implicadas más de dos personas, o el poliamor como las llaman sus adeptos, vienen ganando terreno poco a poco en Brasil y haciéndose un hueco entre las leyes del país, que cada vez van formalizando más uniones de este tipo.

Pese a que el número de casos ha crecido en los últimos años y parecen cada vez más habituales, los registros legales de “poliafectividad” siguen generando controversia, como el sacramentado ante notario el pasado 1 de abril en Río de Janeiro por dos mujeres y un hombre.

En este caso los protagonistas fueron Leandro Sampaio, de 33 años, Thais Souza (21) y Yasmin Nepomuceno (21), que formalizaron su unión estable mediante una escritura registrada por la notaria Fernanda Leitão tras dos años y medio de relación, aunque también han revolucionado las redes casos de uniones entre tres mujeres y dos hombres o entre tres mujeres, entre otros. Desde entonces el trío ha sido objeto de diferentes reportajes que describen el tipo de relación existente entre los tres, y detalles sobre la forma como comparten la vida y duermen en la misma cama. Los seguidores del amor libre se movilizan a través de las redes para dar a conocer y promover este tipo de relaciones, una iniciativa incluso global que se puede observar al introducir la palabra poliamor en plataformas como Facebook, Twitter o Instagram.

Los protagonistas de este último episodio en la revolución sexual brasileña se presentaron ante Leitão con la intención de “volver pública su relación; establecer derechos matrimoniales y poder pleitear en el futuro una declaración del impuesto de renta conjunta, habilitar la creación de un plano de salud familiar” e incluso la posibilidad de tener hijos juntos en el futuro, explicó la notaria. El vínculo entre Leandro, Yasmin y Thaís, y la unión poliafectiva de tres mujeres, realizada el fin de año pasado por primera vez en Brasil, “solo fueron posibles por una brecha en el Código Civil que simplemente no especifica si otros modelos de relaciones no constituyen una unión estable”, reconoció el despacho de la jurista. Otro aspecto que recalca la fedataria es la diferencia entre los matrimonios poligámicos y las relaciones estables, diferenciados principalmente por la existencia o ausencia de núcleos familiares.

Según explica, mientras en la poligamia se hace referencia a alguien que tiene varios esposos del sexo opuesto, principalmente hombres con diferentes mujeres, las relaciones poliafectivas consisten en “relaciones no abiertas pero sí formadas por varias personas” en las que todos tienen la misma importancia.

Para Leitão, el futuro de esta clase de uniones está destinado a la simplificación, tal y como pasó con las inicialmente llamadas “relaciones estables de homosexuales”, que quedaron resumidas en simples “relaciones estables”. “Desde mayo de 2011 el Supremo Tribunal Federal reconoció la unión entre personas del mismo sexo como entidad familiar y determinó que abandonáremos esa terminología homoafectiva. Hoy en día en un matrimonio homoafectivo, o sea, de personas del mismo sexo, solo colocamos unión estable y creo que va a pasar lo mismo cuando hablemos de esa unión estable poliafectiva”, relató.