Por Marcela Temes I dirección@w.revistali.com

Por Marcela Temes I dirección@w.revistali.com

Esta semana me propuse una serie de tareas para mí misma. Hace tiempo que vengo trabajando para encontrar el equilibrio que me permita romper viejas estructuras para encontrar el verdadero camino hacia mí misma.  Y hasta ayer, sentí que lo había logrado….

De pronto me di cuenta que en mi lista de la semana lo primero que escribí fue “Amarme” y sinceramente cuando lo hice pensé que podía parecer arrogante y egoísta. Luego después de una semana me di cuenta que no había hecho muchas cosas para AMARAME.

La experiencia de amarnos a nosotras mismas es una de la más difíciles de vivir, por todas las creencias que hemos alojado en nuestra mente y que vivimos como verdades que no se pueden desafiar.

Amarnos implica perdonarnos y para ello hay que echar la culpa por la ventana y comenzar a caminar liviana.

Con el tiempo nos damos cuenta que perdonar y perdonarnos es erradicar todo lo que nos estanca, es soltar las manos de las espinas de las rosas para poder sentir el aroma. Y esa es una tarea “Solo nuestra”.

Hace un tiempo luego de un taller de constelación, me lleve como tarea escribir en un papel 70 veces “debo perdonarme”.

Parecía un ejercicio fácil luego de lo que había pasado, sin embargo (aún después de meses) no pude hacerlo. Porque no puedo perdonarme y sentir la alegría del perdón?.

En la película Comer, Rezar y Amar, basada en el libro del mismo nombre, escrito por Elizabeth Gilbert, la protagonista dice;  Nos conformamos con vivir infelices porque nos da miedo el cambio y que todo quede reducido a ruinas. 

Esperamos ser amadas cuando aún no hemos aprendido a amarnos. Buscamos perdón y no somos capaces de perdonarnos, queremos ser miradas y pasamos días sin mirar el fondo de nuestra alma, vivimos en las ruinas en una búsqueda incansable por encontrar una felicidad que no existe afuera.

Me  di cuenta que me perdí durante años. Me perdí en el otro. Pero el otro no fue responsable. Yo me perdí. Yo me perdí en mi camino porque no supe perdonarme y creí que era mejor seguir construyendo sobre las ruinas que dedicarle el tiempo que fuera necesario a sacar los escombros, y lograr así, empezar de nuevo, consciente de lo que tenia y de lo que inexorablemente,  había perdido.

Me perdí creyendo que podía hundir la pasión de la vida  en mi trabajo y en la satisfacción de los otros, más que en mí misma.

Esperamos ser amadas cuando aún no hemos aprendido a amarnos. Buscamos perdón y no somos capaces de perdonarnos, queremos ser miradas y pasamos días sin mirar el fondo de nuestra alma. Hoy siento que es inevitable que pueda perdonarme. Porque, perdonarme, es la única manera de aprender a mirar mi pasado con nuevos ojos y fundamentalmente dejando atrás el viejo equipaje con el que he cargado, para descubrir la magia que está dentro mío.

Pero la única manera de perdonarme, para perder el miedo y poder amarme es aceptando que el control no está en mi.

Volví a meditar para abrazar el universo y respirar profundamente el aire puro  dejándolo que fluya. Ahí,  en ese momento que soltas, ya nada es tuyo, ni mío.

Entendí que este ejercicio que hacemos constantemente de soltar se pierde, por no detenernos a maravillarnos de la misma manera que nos detenemos cuando nos aferramos.

Si pudiéramos entender que  cuando abrimos la mano para dejar caer la semilla, existe la posibilidad de que pueda nacer algo nuevo, seguramente  no apretaríamos la mano para seguir sosteniendo lo insostenible.

Decididamente hoy  dejare de ser tan dura conmigo. Me doy cuenta que durante mucho tiempo fui mi peor enemiga, tal vez mi única enemiga. Hoy, comenzaré a mirarme más seguido, a respirar profundamente, a dejar que el universo sea quien decida. Escribiré 70, 100 o mil veces “Me Perdono” y aceptaré  que soy capaz de cambiar mi vida a pesar de mis heridas y de las situaciones que me rodearon, solo si soy capaz de soltar el pasado y aferrarme al futuro como única salida. Porque la única salida es HOY.

Hoy me deshago de viejos resentimientos hacia otros y hacia mi mismo.
Hoy rompo las cadenas con las que yo misma me ate.
Hoy me libero del miedo y de la culpa.
Hoy me perdono por todos mis errores.
Hoy admito que nadie tiene control sobre mis pensamientos.
Hoy admito que nadie tiene control sobre mis sentimientos.

Hoy admito que debo dejar el control de las cosas.
Hoy me libero de todas mis heridas.

Porque la vida me enseño que solo HOY es posible, amarme, por sobre todas las cosas para encontrar y vivir en la alegría del perdón.

Felices Pascuas!