“PERSPECTIVA” INCLUYE UNAS 60 OBRAS EN MÚLTIPLES FORMATOS -SOBRE PAPEL, VIDEOS, PINTURAS, FOTOGRAFÍAS E INSTALACIONES-, Y SE INAUGURA ESTE JUEVES A LAS 19 EN EL MUSEO DE ARTE LATINOAMERICANO DE BUENOS AIRES (MALBA).

 

Luego de sus retrospectivas en Brasil, Bélgica y Francia, la de MALBA es la primera exposición antológica de Macchi en su país y abarca sus trabajos desde principios de los 90 hasta la actualidad, su paso por residencias de Europa y sus obras para las bienales de San Pablo, Porto Alegre y Venecia, muchos de ellos nunca antes exhibidos en Argentina, ya que provienen de colecciones extranjeras.

Tiempo, espacio y movimiento son tres conceptos recurrentes en los trabajos de Macchi, obras que parten del azar, de lo anecdótico y de lo cotidiano y que juegan con el zoom de la mirada, según explica el director artístico del museo y curador de la muestra, Agustín Pérez Rubio, durante la inauguración para prensa junto a Macchi, el presidente de Malba, Eduardo Costantini, y el músico Edgardo Rudnitzky, coautor de algunas de las piezas exhibidas.

El recorrido está organizado en diferentes núcleos temáticos e incluye sus cartografías, obras hechas de recortes periodísticos, instalaciones donde el tiempo se detiene y el efecto óptico quiebra la realidad, fantasmagorías pictóricas y videoinstalaciones en las que la música tiene un rol fundamental. En sus obras, Macchi busca sorprender, crear efectos de ilusión.

La instalación “Buenos Aires Tour”, realizada con la colaboración de la escritora María Negroni y el músico Edgardo Rudnitzky, propone una particular guía por Buenos Aires: los tres colocaron un vidrio sobre un mapa de la ciudad y lo rompieron en pedazos; sobre las líneas del vidrio roto armaron una guía en distintos puntos, con fotografías, escritor y sonidos -desde las bocinas de los autos, hasta el cantar de un ave-, que trazan un recorrido alternativo y más poético.

“Música incidental” es una pieza sonora basada en una partitura de tres hojas de pentagrama, aparentemente vacías. Cuando uno se acerca, las delgadas líneas son en realidad recortes de periódicos de notas policiales, accidentes y asesinatos, que el artista convirtió en una composición para piano de cinco minutos y un ritmo irregular.

Una habitación en penumbras aloja a “El cuarto de las cantantes”, una instalación basada en el poema “Adiós” de Idea Vilariño, en coautoría con Edgardo Rudnitsky, en la que el texto va apareciendo y desapareciendo letra por letra, proyectado sobre cuatro vidrios alineados por el proyector.

De manera precavida, se realizó esta vez con alambre de acero la pieza “Reacción”, prima o hermana de aquella idéntica y homónima que se presentó en Fundación Proa en 2011, en el marco de la exposición “Of Bridges and Borders”, que consistía en una valla de contención hecha de vidrio soplado, que una escritora de visita en aquella exposición rompió, en pedazos, por accidente.

Jorge Macchi

Jorge Macchi

Otras obras que integran el recorrido son “Still Song” -realizada para el pabellón internacional de la Bienal de Venecia en 2005- una habitación decorada únicamente con una bola de espejos en el techo y cientos de agujeros en las paredes, que dan la sensación de arrasamiento y “Caja de música”, presentada en la Bienal de San Pablo en 2004.

La videoinstalación “XYZ” -que se vio hace pocos días

atrás durante la feria internacional de arte ARCO       Madrid- proyecta sobre la pared un típico reloj de las estaciones de tren suizas, pero sobre el ángulo inferior de una sala, en un rincón.