Uno de los ejercicios físicos más divertidos que puedes practicar en pareja es disfrutar de una buena relación sexual. Para llegar en buena posición a la meta del placer, debéis manteneros en forma practicando los ejercicios adecuados para los músculos, tendones y articulaciones que se usan en cualquier actividad sexual. Así podréis probar nuevas posturas y movimientos para incrementar el placer…

Durante el coito, las partes del cuerpo que más se utilizan son los músculos de los glúteos, el abdomen, los muslos, la parte inferior de la espalda y la zona pélvica. Y los ejercicios que más potencian estas zonas te permiten mejorar tu dominio sobre el cuerpo y ampliar la variedad de movimientos pélvicos que se utilizan durante el orgasmo.

Sabemos que la mayor flexibilidad en las articulaciones permite posturas nuevas y mayor movilidad y con el entrenamiento cardiovascular aumenta la resistencia física al cansancio con lo que puedes llegar a niveles de éxtasis ignorados.

Como en cualquier deporte, si no entrenas pierdes la forma física, no te despistes e incluye en tu tabla de ejercicios estos movimientos para disfrutar de vida sexual:

Parte importante, estiramientos…

  • Empieza siempre cualquier actividad con estiramientos para evitar lesiones.
  • Estiramiento de piernas, mejora la articulación de la rodilla y estira los músculos de las piernas. Estiramiento de piernas tumbado. Estiramiento lateral del tronco, incrementa la flexibilidad de cuello y cuerpo.
  • Arco hacia atrás y caída hacia delante. Ayuda a incrementar la flexibilidad y libera tensiones.
  • Ejercicios suaves… fondos, es uno de los ejercicios más completos para mantenerse en forma.

Balanceo de la pelvis

  • De pie, con las piernas separadas y las rodillas ligeramente flexionadas. Los brazos atrás, con las palmas abiertas hacia delante. Inspira y desplaza la pelvis hacia atrás.
  • En la postura anterior, espira y desplaza la pelvis hacia delante, balancea los brazos, las manos y los genitales. Repite el ejercicio durante cinco minutos con un movimiento continuo de la pelvis.

Círculos con la pelvis

  • De pie, con las piernas separadas y las rodillas ligeramente flexionadas. Coloca las manos en las caderas. Concéntrate en tu cadera y gira lentamente la pelvis trazando círculos amplios. Repite diez veces a la derecha y otras diez a la izquierda.
  • En cuclillas con las piernas abiertas, deja caer los glúteos y relaja la zona pélvica. Inspira cuatro o cinco veces, sin espirar y con cada inhalación, levanta y aprieta los músculos de la zona pélvica inferior, como si elevaras la vagina. Ahora espira cinco veces (sin inspirar), relaja los músculos de la zona pelvis inferior. Repite el ejercicio diez veces para fortalecer los músculos de la zona pélvica inferior.

Elevación de la pelvis

  • Tumbada boca arriba apoya la columna vertebral en el suelo. Dobla las rodillas y apoya las plantas de los pies en el suelo con las piernas separadas. Coloca los brazos a los lados con las palmas de las manos hacia abajo.
  • Espira y levanta la columna todo lo que puedas, utilizando los glúteos y los músculos abdominales inferiores. Aprieta los músculos de los glúteos y la parte interna de los muslos.
  • Inspira y baja la columna y los glúteos hasta el suelo.

Ejercicios de Kegel

  • Este tipo de ejercicios fue ideado por un ginecólogo llamado Kegel para mejorar los músculos que rodean la vagina en mujeres con problemas de retención urinaria. Con el tiempo comprobó que estas mujeres mejoraban además, su respuesta orgásmica porque reforzaban el músculo pubococcígeo que se encuentra en la pelvis rodeando los órganos sexuales.
  • Al ganar fuerza y flexibilidad en los músculos de la zona pélvica inferior podrás alcanzar el clímax con mayor facilidad y disfrutar de orgasmo más intensos.
  • Estos ejercicios son adecuados para hombres y mujeres. Cuando vayas al baño, contrae lentamente los músculos para retener la orina y cuenta hasta diez, luego relájate y libera el flujo. Al principio te costara este movimiento, pero puedes empezar contrayendo y relajando repetidamente los músculos pélvicos hasta que tengas control sobre el movimiento. Practica dos o tres veces al día.

¡Y… a practicar!