Por Marcela Temes I dirección@revistali.com

Mi don es ser buena escuchando. Tal vez por eso elegí ser periodista y psicóloga. Me habla gente en el tren, en el bus, los taxistas…en fin, me cuentan  acerca de los temas más profundos que se puedan imaginar y a mí me gusta escuchar. Creo que hay una mezcla de sentido solidario con chusma de barrio, pero lo cierto es que más de una vez prefiero escuchar que abrir la boca. (Salvo con mis queridas amigas que no paro de susurrarles historias y aventuras que forman parte de mi intensa vida).

Tengo la convicción, de que si escuchamos a los demás, tenemos  más posibilidades de entablar una relación, de conocerles, de vincularnos con ellos, de generar un buen negocio y por tanto, nuestras posibilidades de ser felices y lograr el éxito son más seguras.

Ahora bien, hay gente que no para de hablar de ella misma, como si todo girara a su alredor y nada fuera más importante que sentarse a escucharlas o mirarlas indefinidamente.

Estas últimas semanas, me cruce en varias oportunidades, con gente que no hacía más que hablar sin parar, todo  era un inmenso YO.  No importaba demasiado, que les estaba intentando decir o proponer, porque su YO invadia cualquier espacio y tiempo.

Entonces me pregunte; ¿Cuánto sabemos de estas personalidades YOISTAS ?

El Yoismo es una enfermedad cuyos síntomas se manifiestan en la persona que la padece de la forma siguiente:  creen tener siempre la razón, no se equivocan nunca, lo mejor debe ser para ellos, son los más hermosos, se lo merecen todo, el mundo debe estarle agradecido por su existencia, hay que hacer las cosas en el momento y en la forma que ellos digan, aunque las cosas no se hagan así, pero por el simple hecho de que yo dije, hay que hacerlas de acuerdo a sus deseos y capricho.

Generalmente la gente no se deprime o está mal porque no piensa en ella, sino  por el contrario, no puede dejar de pensar en ella y mirar su propio ombligo. Por eso los Yoistas, creen que todo está dirigido a ellos. Lo bueno lo malo, lo que decís, lo que escribís, lo que pones, lo que sentís….todo sin margen de error.  Se creen con el poder de interpretar y – malinterpretar- lo que haces por el solo hecho de sentirlo propio. Es gente altamente tóxica, que lo único que buscan, es estar presente de una manera inequívoca en nuestras vidas.

 

Nunca podrás decir que sufres. El yoísta sufre, más.

No se te ocurra quejarte de tu suerte . El yoísta siempre estará peor que tú.

El yoísta del también no es más dramático o peor que “lo tuyo”.

Y si estas feliz…EL Yoista será mucho mas feliz que vos “

 

Lo cierto es que las  personas YOISTAS,  en el fondo son muy inseguras, y tratan de cubrir su inseguridad haciéndole la vida incomoda a los que generalmente deben tratar, ya sea por su trabajo en conjunto, o por su convivencia familiar o de pareja. Son personas duras de carácter e impenetrables y muy celosas de su privacidad, aunque la mayoría de las veces invaden la privacidad ajena, para gozarse y burlarse de los fracasos de los demás. Por eso son reconocidos como “PERSONALIDADES CATUS”

Todos sabemos que la fortaleza del YO es necesaria para poder ejercer ciertos lugares de liderazgo, y es cierto que muchas veces tuvimos que trabajar para fortalecer nuestro Yo y así poder mejorar algunas situaciones que nos han sido complejas, pudimos salir adelante, nos levantamos de un fracaso comercial o amoroso…  Pero, seguramente ese es  el compromiso que nos exige poder equilibrar nuestro Yo con la fuerza espiritual.

Algunos autores hablan de que hay un EGO BUENO y un EGO MALO, uno más relacionado con el narcisismo y el otro con las fortalezas necesarias para liderar y alcanzar posiciones de éxito.

La gente YOISTA, es gente TÓXICA, y a mi entender debemos cuidarnos de estar con gente tóxica, que solo sabe de ella y que poco tiempo tiene para ocuparse en escucharnos o permitirnos disentir u opinar.

La gente YOISTA  solo quiere beneficiarse y sacar provecho, jamás mirara tu necesidad, tu proyecto, tu deseo o tus ideas como una posibilidad de construir entre dos o en equipo.

Creen que todo gira alrededor suyo, por lo que difícilmente podrán ser altruistas o solidarias con los demás. Su interés personal siempre irá por delante de todo y, en la mayoría de ocasiones, no les costará pasar por encima de sus propios amigos o compañeros, si con ello son capaces de conseguir lo que buscan. Al buscar convertirse en todo momento en el principal centro de atención, difícil será mantener con ellos una relación de igualdad y confianza.

Las personas crecemos a partir del dialogo y de una comunicación que puede fluctuar y ser más o menos liquida o áspera, pero ineludiblemente, la comunicación siempre es necesaria para crecer. La retroalimentación entre las personas da confianza, y este es un factor fundamental para analizar a la hora de profundizar y elegir o excluir, entre las personas que elegimos para trabajar como compañeros, colaboradores, asistentes o para formar nuestro equipo.

Abrazo del alma.

Marcela Temes