Por Gonzalo Alonso*

Era inevitable, así como con el resto de nuestra vida cotidiana, ahora la tecnología busca hacer nuestras finanzas algo más sencillo y manejable.

Si ya lo había logrado con la movilidad (Uber, Cabify, Lyft) y la hospitalidad (AirBNB), entre muchas otras cosas, ahora las instituciones financieras son las que están en peligro de ver disrumpida su operación. Y es que el surgimiento de las Fintech (Financial Technology) ha permitido a los usuarios encontrar una manera de realizar sus trámites financieros o acceder a los servicios de manera más eficiente.

Entre las startups de Fintech, vemos a empresas emergentes en busca de satisfacer las necesidades recurrentes dentro de este ámbito: desde transacciones, inversiones, métodos de pago, crédito, fondos de ahorro, etc.

Los usuarios buscan soluciones que se adapten al contexto social y tecnológico en el que viven, pero sobre todo, que faciliten procesos cuya manera tradicional es tediosa (la contabilidad, por ejemplo) mientras buscan que el riesgo de fraude se reduzca al mínimo.

Los servicios financieros de las instituciones tradicionales están en un momento crucial en el que deben decidir si para adaptarse a las demandas de la nueva era, se alían con algunas de estas startups o si bien buscan ir por su propio camino para mantener el paso. Pero definitivamente quedarse como están no es una opción.

Esta revolución de las finanzas nos permite ver tendencias que marcarán el camino financiero para los próximos meses, como apuestas en plataformas de pago electrónico para facilitar la transferencia y las transacciones, que como sabemos son la gasolina del comercio electrónico.

La disrupción aquí consiste en que se han creado nuevos sectores de mercado al darle acceso a estos servicios a una parte de la población que antes no la tenía.

Desde mi punto de vista, el futuro del sector bancario estará en que encuentren un punto de colaboración con las Fintech, pues estas startups tienen una gran oportunidad para tomar las riendas en este sector al contar una mentalidad dispuesta a tomar riesgos y gracias a su adaptabilidad de cara a los retos que las nuevas regulaciones puedan traer para ellas. Si los bancos no quieren correr la misma suerte de los taxis y los hoteles cuando les llegó la disrupción, deberán entrar en acción ya.

 

*Gonzalo Alonso es conferencista internacional, consultor en temas de Liderazgo e Innovación tecnológica y Asesor en desarrollo de negocios para distintas empresas globales. Con más de 22 años en el mundo corporativo en los que trabajó para Microsoft (lanzando Explorer, Hotmail y Messenger), Google (siendo su primer Director para Latam, abriendo las oficinas de la región y participando en la apertura de Google China) y Grupo Expansión.