Por Sarah Gilbran

Vasca, investigadora y pedagoga especialista en el ciclo menstrual. Lleva más de 7 años estudiando el tema y enseñando a mujeres a conocer su propia naturaleza. Irusta se define como “pedagoga sexual” y ha escrito Diario de un cuerpo desde su propia experiencia menstrual en vez de trabajar con la teoría. “Enseño a las mujeres que ellas también cambian, para que puedan entender que también experimentan estos cambios a su manera… Que no son una, que como mínimo son cuatro”

Para Erika, todo tiene sentido aunque, en ese momento, no sepamos descifrarlo y entenderlo. Soy una mujer que atiende a la lógica, así que decidí atender a lo que la vida tenía para mí.  “Yo no tengo que conquistar nada. Yo nací libre y poderosa, como todas. Lo que después la cultura haya podido hacer en mí es otra cosa. Y lo que yo he dejado que ésta me haga, es un asunto de mi responsabilidad”

“El maestro zen Taisen Deshimaru, al que amo y admiro, decía algo así como que “MIENTRAS VIVAS, VIVE. CUANDO TOQUE MORIR, MUERE”. La vida es esto, es sencillo ¿verdad? Nos complicamos porque hay miedo, porque creamos el miedo y lo creemos. No nos permitimos creer en las hadas pero sí en la monstruosidad de un mundo de carencias, culpas y castigos (…) Mi filosofía de vida es observar la incertidumbre, aceptar el cambio y escuchar mi deseo para parirlo a este mundo. Reír, amar, gozar, llorar, soñar, gritar, gemir, acariciar son verbos que lo hacen posible y real” Erika Irusta

¿Quién es Erika? ¿Qué valores la impulsan y que sueños la motivan?

Erika es un sorgina (bruja vasca), una ninfa, una loba, una salvaje. Es el cuerpo e historia de una mujer de 28 años, es una niña que se niega a aceptar los horrores del mundo como algo intrínseco a la propia vida. Erika es un sueño que tejo despierta, frente al espejo, cada mañana al despertar.

Erika se alimenta de sueños. Erika muere si alguien a su alrededor deja de creer que, en la vida, la magia es la sangre que recorre el alma de las hojas al caer. Dentro de ella el mundo nace en mil colores y texturas, su aspiración es la de dar a luz ese mundo a este mundo que, alguien cegado, a decidido llamar “mundo real”.

 

¿Qué te apasionaba de pequeña? ¿Qué querías ser?

 

Es curioso, cuando era pequeña me sentía muy adulta. De hecho era un comentario típico de las y los adultos que me rodeaban “esta niña es demasiado madura”. Para las niñas de mi clase y barrio era muy rara y apenas tuve amigas.

 

No viví una infancia de libro. No recuerdo esta fase de mi vida como un paraíso ni como un lugar mágico. Sí recuerdo el amor incondicional de mis padres y la compañía de los libros. Me pasaba horas leyendo. En verano no dormía. Salía al diminuto balcón y, con la luz de la farola, me quedaba leyendo hasta casi el amanecer. Adoraba escribir. De hecho es, junto con respirar, lo que no he dejado de hacer jamás.

 

Soñaba con ser mayor y poder hacer todo lo que leía y todo lo que soñaba. Me pasaba horas soñando despierta, creando desde mi imaginación. Quería ser muchas cosas. Mi gran pasión y a la que mi padre me orientaba era la escritura, sin embargo coqueteaba con la idea de ser comadrona o forense. La vida- muerte siempre me atrajo de un modo mágico y realmente enigmático. La Biología, Literatura e Historia me deleitaban.

Disfrutaba mucho aprendiendo. Siempre he querido encontrar respuestas a las grandes preguntas. Pasaba horas y horas hablando con mi padre sobre el sentido de la vida, la condición humana… No parece algo típico de una niña de 9 años pero te aseguro que era terriblemente feliz.

 

En el fondo lo que quería ser era libre. Libre para hacer todo aquello que mi deseo me susurraba. Quería crear, en este mundo, un lugar de magia y goce. Por supuesto no tenía las palabras para expresarlo. Así que escritora era lo que palpitaba. Las novelas y poemas son bellos lugares donde habitar. Por cierto, sigo siendo una niña. De no serlo, no podría hacer nada de lo que hago.

¿Cómo empezó “el camino rubí” ? ¿y por qué “camino rubí”? ¿cómo surgió el nombre?

El Camino Rubí está gestado con muchas semillas de diversos orígenes. Una de las más significativas fue la pérdida gestacional de mi primer y único bebé. Me descubrí odiando mi cuerpo cada mes, esperando encontrar vida “sólo” encontraba un río de sangre.

 

En un momento (no recuerdo si era de mañana, tarde o noche) me dije que ya no podía seguir así, que tenía que aprender. Creo fervientemente que si la vida dispone algo es por algo. Todo tiene sentido aunque, en ese momento, no sepamos descifrarlo y entenderlo. Soy una mujer que atiende a la lógica, así que decidí atender a lo que la vida tenía para mí. No nació Aram (así se llamaría mi hijo) pero nació El Camino rubí. Una vida por otra.

 

El nombre nació y yo lo escribí. Al igual que “alma de doula” (de la que también soy madre) las palabras se formaron solas. En realidad yo escribo así. Mi relación con las palabras es realmente íntima. Si pienso, las pierdo.

 

Entendí que “Camino” hacía referencia a que la vida, en este caso, en cuerpo de mujer, es un sendero, que no hay nada fijo y que yo lo que proponía era un viaje de vuelta al cuerpo de mujer. Cada una atendiendo sus pasos, podía ver en qué lugares del camino yo había necesitado pararme a reflexionar, bucear, descansar. Ésta es mi forma de acompañar, dejando pistas como en un mapa, pidiendo que cada una sume las suyas para el resto de viajeras. Me gusta la imagen de peregrinas de nuestro propio templo.

 

“Rubí” es por el precioso color de la sangre. Desde muy pequeña siento fascinación por el rojo rubí y la sangre. Me encantan las gemas y las piedras, bien preciosas o bien vulgares. Para mí todas son especiales.

Así que este Camino sería el camino de la sangre preciosa. En mi mente es un camino de baldosas de rubíes, evocando al reino de Oz. A través de él podemos llegar a Casa, habiendo descendido antes a lo más profundo y oscuro así como sobrevolado lo más luminoso y evocador. Es un camino en espiral que lleva irremediablemente a nuestro centro, el útero-corazón.

 

¿Crees que las mujeres estamos aún lejos de conquistar nuestro poder y libertad?

Yo no tengo que conquistar nada. Yo nací libre y poderosa, como todas. Lo que después la cultura haya podido hacer en mí es otra cosa. Y lo que yo he dejado que ésta me haga, es un asunto de mi responsabilidad.

Yo soy feminista sin etiquetar. Algunas han dicho de mi hacer que se acercaba al feminismo de la diferencia, otras me han querido ubicar en el ecofeminismo. La cuestión es que mi acción y sentir en el mundo es abiertamente feminista porque soy responsable con la historia, presente y futuro de las personas (mujeres, hombres y transgénero) en este mundo. Nada de lo que nadie me venda me lo voy a comprar.

Soy crítica por instinto, por mera supervivencia y los tacones, por ejemplo, no los compro porque los vendan pero tampoco me quedo con esa visión de éstos. Porque apuesto por el sentimiento y pensamiento crítico, siento que todo tiene más de una lectura y que no se trata de lo que es sino de cómo se vive lo que es. Los tacones pueden someternos a algunas (nunca he podido ni querido llevarlos), en cambio, a otras personas, les puede servir para revindicar su sexualidad y su forma de habitar su cuerpo.

Nadie puede hablar por mí ni yo podré jamás hablar por alguien. Por eso me cuido mucho (a veces no lo consigo) de dar normas o poner etiquetas para vivirse como mujer. Apuesto por conectar con la libertad y poderío propios de la vida humana. Ahora bien

¿qué entiendo por libertad? Y ¿por poder? Aquí podríamos estar horas y horas. Yo me atengo a las palabras de María Zambrano cuando hablaba que, para ella, la libertad es la obediencia a sí misma. Yo me obedezco lo mejor que sé. Sólo me obedezco a mí y cuando no lo hago, pierdo fuerza y pierdo libertad porque dejo de moverme desde el imperativo del deseo y comienzo a moverme, o estancarme, desde el imperativo del miedo. Aquí la vida humana se pierde y degrada.

¿Qué pretendes conseguir, cuáles son los objetivos del “camino rubí”?

Vivir completa y con sentido. Es una forma de vida que creo para vivir a gusto, desde el placer (muchas veces no es muy placentero pero tiene sentido). Todos los dones que las bujas madrinas me dieron el 28 de diciembre de 1983 los empleo en El Camino Rubí.

Nace de la voz de mi deseo, con lo que pretendo conseguir belleza, magia y placer para todas las peregrinas. Yo acompaño a las mujeres que así lo deseen a vivir con gozo su cuerpo.

Claro que siempre quise salvar al mundo (los años me han quitado kilos de arrogancia) sin embargo me doy cuenta de que nada de lo que haga puede ser hecho para las otras. Primero ha de ser hecho para mí propio placer y éste se extenderá. Al terminar los talleres (éstos son sólo la punta de un enorme iceberg) algunas mujeres coinciden diciéndome que yo he nacido para lo que hago, que irradio fortaleza y potencia. Yo sonrío porque lo que han visto y sentido es fruto del placer que me produce hacer lo que hago. Esto puede sentirse vendiendo helados o picando códigos. Aquello que te hace vibrar, hace vibrar al resto.

 

Porque hablar de la menstruación?

Seguro que todas las mujeres que lean esto han pasado por la incomodidad de ir a trabajar con la menstruación, han escuchado a alguien achacar su mal humor a la regla o han vivido el sinvivir de no saber si están manchando los pantalones o la silla donde una está sentada. Si eres un hombre, deberás saber que detrás de la menstruación hay un mundo entero de preocupaciones .

Cada mujer debe conocer su propio cóctel hormonal y cómo lo manifiesta

La menstruación sigue siendo un tema tabú y algunas mujeres siguen sin conocer a fondo su cuerpo. “Todos los cambios químicos que suceden en nuestro cuerpo se presentan de una manera determinada y se manifiestan de maneras parecidas”, explica Irusta. Por eso “cada mujer debe conocer su propio cóctel hormonal y cómo lo manifiesta”. “Del ciclo sabemos que menstruamos y la ovulación, pero no sabemos nada más”, critica, “hay un gran desconocimiento en base a por qué se producen estos cambios químicos más allá de la reproducción y qué suponen a nivel cultural”. A la autora le resulta curioso cuando las mujeres descubren todo esto. “Piensan que están locas hasta que descubren que son experiencias reales y que hay que ponerlas nombre y generar conocimiento”.

 

Si fueras una película,, un personaje histórico, una civilización y un postre… serías 🙂

 

  • Película: Le fabuleux destin d’Amélie Poulain
  • Personaje histórico: Virginia Woolf
  • Civilización: Cultura vasca ancestral (pre-indoeuropea)
  • Postre: Macaron de limón