Una de las analogías más dañinas del mundo financiero es aquella que dice: “invertir en los mercados es como apostar en un casino”. 

Infunde terror en los ahorristas individuales, que se alejan de la gran oportunidad de lograr la libertad financiera…

Pero además, hace ver a todos quienes trabajan e investigan seriamente el mundo bursátil como personas con suerte, ganadores de lotería glorificados. 

Nada más lejano a la realidad. Para ganar de verdad en Wall Street desde la Argentina o cualquier lugar del mundo, es necesario esforzarse, porque fortalecer tu patrimonio económico es un proceso. 

Lo paradójico es que, quienes logran entender eso, son premiados por el mercado, como si se tratara de un concurso. 

¿Cómo es esto posible? Louis Basenese te lo explica en su columna de hoy. 
Tomarse al mercado en serio paga dividendos 

Existe una razón poderosa por la cual te recomendamos que entres al mundo de las acciones. 

Es que el mercado financiero de las acciones es una de las formas más seguras y estables de obtener ganancias y fortalecer tu patrimonio. 

A pesar de la imagen que los medios y algunos llamados “expertos” quieran darle al mundo bursátil. 

Por años, Wall Street y los mercados han sido discriminados por los ahorristas normales, vistos con recelo, como un entramado de contratos dudosos, juegos de influencias y maneras “poco claras” de obtener mucho dinero de manera sencilla. 

A este prejuicio se suma la idea absurda de que el dinero fácil “no existe” y que “debe haber un truco” en esto de las inversiones. 

Y finalmente, la idea pre concebida más dañina de todas, y también la más común: invertir en la Bolsa es “como apostar en el casino”. 

Falso. Equivocado. Mil veces no. 

Analicemos ese mito por un momento: 

¿Qué relación lógica y real puede haber entre dejar tu dinero en manos de un juego de azar, en donde la bolita puede o no caer en el 7, e investigar los fundamentos de una empresa, un modelo de negocios, la proyección de un mercado potencial y decidirse a confiar en el futuro de esa compañía? 

Ninguna. 

Eso es porque confiar tu dinero en las acciones de una compañía determinada no es un ejercicio de fe, sino una decisión meditada que puede traerte beneficios concretos. Hay una pizca de suerte, como en toda actividad de la vida, pero no es el pilar central de esta actividad. Invertir no es jugar en el mercado. 

Y una de las principales diferencias es que, cuando uno confía en una compañía y esta tiene éxito, esa empresa retribuye tu confianza…con dinero. 

Dividendos: premio a la confianza

Casi siempre, estas acciones corresponden a grandes empresas, y utilizan la estrategia de pago de dividendos como método de “promoción” de sus acciones, es decir, para incentivar a los ahorristas a tenerlas en sus carteras. 

Estas acciones son muy seguras, porque quienes las poseen pueden estar seguros de que, tarde o temprano, recibirán el pago simplemente por tenerlas entre sus inversiones por un tiempo determinado. 

Y escucha esto: 

Está comprobado por diversos estudios que este tipo de acciones suelen rendir mejor en el largo plazo que aquellas que no pagan dividendos. 

Y no por poco margen, sino por bastante. 

Según los datos analizados por dos economistas famosos, Eugene Fama y Kenneth French, las acciones con dividendos han derrotado a las que no los tienen en un 1,9% en cuanto a retornos totales, durante los últimos 90 años. 

Incluso Warren Buffett -quizás el inversor más grande de todos los tiempos- ha dicho en repetidas ocasiones que “no opera ninguna acción que no entregue dividendos”. 

Entonces, las acciones con dividendos son las preferidas de los grandes inversionistas, y los números las respaldan. 

¿Cuál es el secreto de su poder? 

Invertir en dividendos es una gran forma de sacarle el máximo rendimiento al dinero que pones en los mercados. 

Es la estrategia más confiable para los ahorristas individuales como tú o yo. Porque es el camino más seguro para poner tu dinero en las compañías más importantes del mercado – aquellas del Fortune 500- y ver crecer tu inversión en el mediano-largo plazo. 

Pero ¿Qué es exactamente un dividendo? 

Es simplemente el pago que una compañía hace a sus inversores a modo de distribución de ganancias. A menudo, los inversores re invierten este pago en la empresa en cuestión, lo que puede resultar en mayores dividendos futuros. 

De esta forma, se crea un círculo virtuoso que trae muchos beneficios a los inversores. 

Sólo para que te hagas una idea, fíjate en este ejemplo: 

Durante los últimos 10 años, el S&P 500 ha entregado retornos totales del 261%. 

Bastante bueno ¿No? Quiere decir que si hubieses invertido US $10.000 los habrías transformado en US $26.100. 

Pero atento: si te hubieses enfocado en invertir SÓLO en compañías que pagaran dividendos, habrías obtenido retornos del 500% – es decir, habrías convertido los mismos US $10.000 en US $50.000…y eso sin considerar reinvertir los dividendos en las mismas compañías. 

Por supuesto, ser un inversor de dividendos exitoso no es tan simple como comprar una de estas acciones y sentarse a ver crecer tu fortuna. Si así fuera, las inversiones serían una estrategia financiera tan poco seria como ir a un casino. 

Después de todo, el 81% de las acciones del S&P 500 paga dividendos. 

Así que hace falta investigar las compañías para descubrir si: 

A.- La compañía está pagando BUENOS dividendos a los accionistas

B.- La compañía es lo suficientemente estable a nivel financiero para mantener e incrementar esos dividendos en el largo plazo. 

Menciono esto porque sucede algo extraordinario si realizamos el mismo ejemplo de hace un momento, pero invirtiendo esos US $10.000 sólo en las compañías del S&P que pagan dividendos Y ADEMÁS han incrementado esos dividendos durante los últimos 10 años. 

Los retornos que habrías obtenido serían del 1.171%.

O lo que es igual: habrías convertido esos US $10.000 en US $117.100

Investigar, medir y luego confiar: el método para obtener ganancias en los mercados no puede estar más alejado de la suerte o el azar. 

Las acciones con dividendos son simplemente un “premio” a quienes toman el mercado en serio, y se dedican a sacarle el máximo rendimiento con esfuerzo y dedicación. 

Porque cuando se trabaja duro en los mercados, todas las ganancias son “dinero fácil”. 
 
Por Louis Basenese