De 118 quejas por discriminación sexual presentadas por mujeres en Microsoft solo en un caso se concluyó que tenía méritos, de acuerdo con documentos judiciales. El diario The Seattle Times reportó el miércoles que los documentos abiertos al público hace dos días ilustran el alcance de las quejas presentadas por empleadas en puestos técnicos en Estados Unidos entre 2010 y 2016.

Sin embargo, de acuerdo con los registros de la corte, las investigaciones internas de Microsoft determinaron que solo una de esas quejas tenía “fundamento”.

Los documentos fueron enviados como parte de una demanda en proceso presentada por empleadas o exempleadas de la empresa donde denuncian discriminación por razón de su sexo.

Las demandantes buscan que la querella sea grupal, argumentando que más de 8.600 mujeres perdieron colectivamente 238 millones de dólares en pagos y 500 ascensos debido a la discriminación en el proceso de evaluación de desempeño que realiza la empresa.

El caso de Microsoft es uno de varios contra empresas gigantes de tecnología, las cuales han sido criticadas en años recientes por su falta de empleadas y empleados de minorías y por una cultura laboral que de alguna forma es hostil hacia esos grupos.

Las demandantes argumentan que los hombres con funciones y desempeños similares fueron promovidos más rápido y recibieron más aumentos salariales que sus colegas mujeres.

Microsoft ha dicho que la demanda colectiva no procede porque no hay una causa en común para las quejas de las empleadas y porque las demandantes no han identificado un sexismo sistémico. La empresa niega que haya discriminación en su proceso de evaluación de empleados.

En documentos judiciales, la compañía también ha respaldado su proceso de investigación interno, en el cual participan cuatro personas que revisan cada queja presentada. En un comunicado, Microsoft dijo el martes que todas las inquietudes de los empleados se toman en serio y que la empresa tiene “un sistema justo y robusto” para investigarlas.

El juez James Robart escucha el caso en la Corte Federal de Distrito en Seattle y se espera que en los próximos meses decida si el proceso puede alcanzar el estatus de demanda colectiva.