El proceso de fotoenvejecimiento de la piel ocurre en las capas externas, predominantemente en la epidermis y los 100 a 200 mm superiores de la dermis papilar, siendo causado por la radiación ultravioleta de las longitudes de onda de UVA y UVB. Es un proceso distinto al envejecimiento cronológico que llega con los años.

Las manifestaciones clínicas del daño solar son: perdida de elasticidad de la piel, flaccidez, piel fina y sus irregularidades: zonas finas y gruesas. En la piel fotodañada se observa una disminución del 20% del colágeno con respecto a la piel fotoprotegida; esto se debe a que la luz UV produce radicales libres y una degradación creciente del colágeno por estimulo en la producción de una enzima llamada colagenasa.

El proceso de reparación en el fotodaño es complejo pero ordenado y esta orquestado via citoquinas o FACTORES DE CRECIMIENTO, que son proteínas reguladoras liberadas por las plaquetas y utilizadas en la comunicación inter e intracelular con la capacidad de invertir el fotodaño.

El mas estudiado es el Factor de crecimiento de transformación Beta 1 (TGF B1), que se ha demostrado que  aumenta la síntesis de colágeno y aumenta el grosor de la dermis regenerada y juega  un rol clave tanto en la iniciación como en el mantenimiento del tejido reparado.

Hoy, a la vanguardia de los protocolos de tratamientos faciales en medicina estética hay opciones de técnicas y cosmeceutica que nos permiten devolver la lozanía y juventud a  la piel dañada, con la seguridad de estar proponiendo belleza y salud en el mismo acto de renovación de tu piel.

Asesoro: Dra Adriana Fiore Directora de BELLE FEMME Belleza y Bienestar.