No sólo hay más mujeres que hombres en el mundo: son ellas las que compran la mayoría de las cosas, realizando más del 70 por ciento de las transacciones.

A la hora de invertir  es cuando se encuentran diferencias importantes entre ellos y ellas. El hombre es más delirante: siempre está buscando la inversión mágica o el atajo que, con poco esfuerzo, le permita alcanzar rendimientos increíbles para dejar de trabajar o hacerse rico. Es muy común que escuche a un compañero de oficina hablar sobre un negocio y trate de convencer a su esposa de ingresar a esa gran oportunidad que, en definitiva, nunca se tomó el trabajo de analizar en profundidad.

 La mujer, en cambio, es más racional y no invierte en lo que no puede entender, mientras que el hombre tiende a minimizar los riesgos. Además, ellas son mucho más conservadoras y pacientes a la hora de invertir: no buscan salvarse y nunca ponen en riesgo el dinero de la familia, ya que se enfocan en el largo plazo (aún cuando eso implique transitar con miedo una decisión de inversión).

Ellos, por su parte, se muestran más seguros, una pose que adoptan para autoconvencerse de que no es tan importante el conocimiento profundo de los alcances de la transacción que están por realizar. Así, el perfil inversor de las damas, caracterizado por la búsqueda de seguridad, genera que tiendan a invertir mejor que los caballeros en el largo plazo. Ellos suelen tomar decisiones más apresuradas o cambian continuamente de opinión. Ellas, más pacientes, terminan ganando. No olvidemos que tienen ese instinto de administrar en forma eficiente las finanzas del hogar y preservar el bienestar de todos sus integrantes, criterios que terminan proyectando en sus inversiones.

 

Por otra parte, un estudio realizado por la consultora Afluenta asegura que, las mujeres  somos más prudentes y consiguen mejores retornos de inversión. Las inversiones tienden a ser más variadas.

Cada vez son más las mujeres que empiezan a tomar la iniciativa a la hora de decidir cómo invertir su dinero. 

Las mujeres suelen ser más temerosas e invierten menos agresivamente que los hombres, pero muchas veces esto les permite conseguir mejor ROI o retorno de la inversión que los hombres. 

Las inversiones controladas por mujeres tienden a ser más variadas, menos arriesgadas y, generalmente, más exitosas.

Según las estadísticas de Afluenta, la plataforma regional de préstamos entre personas, sobre el perfil de sus inversoras, el 60% de ellas realiza una inversión automática y obtienen una rentabilidad del 36%. 

El promedio de fondos ingresados por las mujeres que invierten  es de 18.000 pesos, siendo 200.000 pesos argentinos el monto máximo invertido por una mujer.

Mientras que en Argentina las mujeres representan el 10% de los inversores (del modelo de negocio) de Afluenta, en USA la participación de mujeres en Lending Club, la empresa líder del modelo P2P, es del 20%.

Las porteñas encabezan la lista de las que se animan a invertir, ya que casi el 50% de las mujeres que invierten son de Capital Federal, seguidas por las bonaerenes y las santafecinas en tercer lugar.