¿Te asusta recibir los resúmenes de tu tarjeta? ¿Sentís que en este contexto actual te cuesta mantener un orden financiero? ¿Cómo perfila tu futuro, te tomaste el tiempo de armar un plan? Si durante los últimos meses lograste administrarte correctamente y estás al día, entonces ¡felicitaciones!. Estás dentro del porcentaje de personas con inteligencia financiera, que te llevará hasta donde te lo propongas. Si, por el contrario, sos de los que se encuentran siempre “cubriendo excedentes”, “tapando huecos”, sacando plata de un lado para ponerla en otro, entonces ¡estas recomendaciones son para vos!:

 

  1. Mantené la calma: la culpa y la queja no van a hacer que tus finanzas se salden. Es preferible hacer un análisis sincero de cuál es tu comportamiento y por qué se repiten año a año tus problemas. Analizá si gastamos más y por qué y en qué rubros.

 

  1. Tomá lápiz y papel: empezá a sumar y a restar, conocé el número exacto que estás debiendo (tarjeta, intereses, etc.). Yo siempre recomiendo evitar hacer solo el pago del mínimo de la tarjeta. Si de verdad estás al rojo vivo, te recomiendo esforzarte para pagar siempre un excedente y hacer un plan de acción para pagar siempre un poco más del mínimo, porque los intereses de las tarjetas son altísimos. Organizate para saber de dónde podrás sacar ese excedente.  Aplicá la economía de guerra y así podrás estimar cuando podrás empezar a pagar la cuota normal.

 

  1. Subrayá el aprendizaje de los últimos meses: dejando de lado la inflación ¿a qué otros motivos puede adjudicársele el aumento de tus gastos? Distinguirlos es una forma de aprender a ser precavido y tener un presupuesto más claro.

 

  1. Pedir prestado o solicitar un adelanto: son recursos que no te generen intereses. Sé realista con la situación. Para que las finanzas sean sanas, hay que tomar decisiones drásticas. Como en la salud: si tenés un cáncer, dejás el cigarrillo. De la misma manera, si tus cuentas están en rojo, ¡suspendé ya cualquier gasto superfluo!

 

  1. Determiná cuáles son tus gastos fijos: seguramente habrá gastos que no puedes prescindir. Manejá eficientemente los gastos variables que sean realmente imprescindibles. Por ejemplo: dejar de comprar primeras marcas por este mes es una buena opción. Recordá que por productos podés encontrar hasta un 20% de diferencia entre un supermercado y otro. Investigar puede ser muy útil para tu billetera. ¡Informate!

 

  1. Finalmente, si con todo lo anterior aún no logras salir del susto, analiza un préstamo al banco: un crédito personal, por ejemplo, tiene intereses muchos más bajos que los de la tarjeta (¡que llegan hasta el 65%!). Quizás con ese puedas saldar todas las tarjetas en rojo y unificar tu deuda.

 

Y recordá que siempre existen alternativas, solo es cuestión de proponérselo y empezar. ¡Muy buenas finanzas!

 

Por: Fernanda Bolagay, Asesora Financiera – Finanzas Integrales