Por: Dr. Daniel Doctorovich

La migraña es un dolor muy subestimado tanto por los pacientes como los profesionales médicos. Existen más de 300 tipos de dolores de cabeza por lo que resulta de suma importancia adaptar el tratamiento a cada individuo que la padece.

Puntualmente es una condición común y crónica que se caracteriza por dolor de cabeza que  puede ser moderado o intenso, con latidos o pulsátil, a veces opresivo y quemante. En el 50% de los casos se localiza en media cabeza, otras veces en el cuello (dolor muchas veces atribuido a problemas cervicales), en un ojo o en ambos e incluso en la cara. Además, se asocia a otros síntomas neurológicos como nauseas, mucha sensibilidad a la luz y sonidos, cambios de carácter e incluso vómitos.

El 18% de las mujeres y el 6% de los varones sufren migrañas y muchas veces la tercera parte de los pacientes debe hacer reposo en su casa, lo que implica estar aislado en ambientes oscuros.

El tratamiento efectivo se inicia con un adecuado diagnóstico, tras descartar otras causas de cefaleas y evaluar el impacto del dolor en la vida diaria. Quienes las padecen, deben ser educados en su condición y animados a participar activamente en su tratamiento. Entre las acciones que puede realizar el afectado, se incluye llevar un calendario de dolor para evaluar la frecuencia, intensidad, y duración de la cefalea y la persistencia de síntomas asociados, como auras, ausencias y vómitos. Es importante también evaluar los factores que la pueden desencadenar, como por ejemplo la menstruación.

 

La terapia farmacológica de la migraña incluye el tratamiento agudo (abortivo) y el preventivo (profiláctico); incluso muchos pacientes requieren ambas estrategias. Un programa lógico debe incluir los siguientes elementos: un racional uso de los fármacos; prohibir los factores desencadenantes; apelar a tratamientos no farmacológicos; modificar el estilo de vida; reorganizar el sueño; prohibir el tabaco; en caso de ser necesario agregar métodos preventivos para reducir la frecuencia, severidad y duración de las crisis y controles periódicos de este plan fundamental para la coherencia al tratamiento y, por ende, un buen pronóstico.

Etapas para un tratamiento efectivo

• Quienes padecen migrañas deben entender y conocer su condición, así como motivarse para participar activamente en el control del tratamiento con parámetros claros. Por ejemplo, si una persona padece crisis severas dos veces por semana, un objetivo real es que pase a tener una o dos migrañas leves al mes.

 

• En una segunda instancia hay que prohibir factores que puedan desencadenar el dolor. Esto va a depender del estilo de vida que cada paciente pueda llevar. Los elementos disparadores más comunes son el alcohol, los chocolates, las comidas con muchos conservantes, el stress crónico y la falta de alimentación.

 

• El tercer paso es el esquema farmacológico, que incluye las terapias para las crisis, tratamientos agudos y los orientados a prevenir el dolor y los síntomas asociados.

 

¿Qué remedios tomar y cuándo hacerlo?

 

Es importante tratar precozmente el dolor para evitar su progresión y por ende el abuso de fármacos con sus respectivas complicaciones. Por eso, toda terapia debe empezarse con un cambio del estilo de vida.

Para tratar la migraña es importante practicar actividad física aeróbica, ejercicios de relajación muscular y tratamientos con biofeedback (que permiten controlar el sistema nervioso a través de pequeños pinches con anestesia que, aplicados sobre nervios especiales, reducen el dolor de cabeza).

Asimismo, el tratamiento individualizado para cada paciente dependerá de la intensidad del dolor y de los síntomas asociados, por ejemplo nauseas o vómitos, por lo que la formulación y la forma de administrar el fármaco no siempre será vía oral.

Si quien padece este mal requiere de tratamiento farmacológico, es indispensable la consulta médica.  Pueden administrarse esquemas específicos (con drogas como ergotamina,  dihidroergotamina y triptanos) e inespecífico (que incluye analgésicos, antiinflamatorios, opioides y corticoides).

 

Muchas personas con migrañas leves responden a los analgésicos simples, en especial la aspirina y el paracetamol. Se pueden indicar aisladamente o combinados con cafeína u otros remedios. La mezcla presenta varias ventajas: la analgesia se produce por diferentes mecanismos de acción y la cafeína potencia el alivio. A su vez, combinar permite dosis bajas, lo que a la vez reduce los efectos adversos.

 

Además existen diferentes drogas o aintiinflamatorios conocidos, cuyos efectos adversos son ulcera péptica,dolor abdominal, nauseas, cefalea paradójica, acufenos y edemas. Las drogas antiinflamatorias con mayor eficacia son el naproxeno sódico, el ibuprofeno, el acido tolfenamico y el acido nefenamico, entre otras. Debido a la buena tolerabilidad y eficacia y al bajo costo de estos remedios, son la primera línea de tratamiento frente al ataque agudo de migraña de intensidad leve a moderada.

 

Otra opción para casos más extremos son los opioides (derivados del opio), que resultan efectivos en el tratamiento episódico de la migraña, pero debido al gran potencial adictivo, son utilizados como medicación de rescate por lo general en salas de emergencia. Por tanto, es conveniente emplearlos en la rutina solamente en dos excepciones: cuando un paciente con migrañas esporádicas e intensas no mejora con la medicación estándar y en el embarazo.

 

El Ergot es un remedio muy popular y económico que se vende asociado junto a otros fármacos. Es muy efectivo siempre que sea utilizado bajo prescripción médica y en forma medida, es decir, de 1 a 2 miligramos por semana. Es riesgoso si se utiliza desmedidamente, ya que posibilita la aparición de efectos adversos, como problemas cardíacos y circulatorios, y además, un recrudecimiento del dolor de cabeza que paradójicamente quiere curar.

Por otra parte, los Triptanes son fármacos muy efectivos y con menor incidencia de efectos adversos que en muchos otros. En Argentina es común el uso del sumatriptan, en dosis de 50 a 200 miligramos al día. Es importante que sean proscriptos por el profesional médico debido a que hay algunos pacientes con problemas cardíacos o coronarios no pueden ingerirlos.

 

Existen además diferentes tratamientos preventivos. Aquí se pretende reducir las crisis en su frecuencia, duración e intensidad. Para tal fin se cuenta con diferentes familias de remedios que están indicados para otros problemas, pero que son beneficiosos para la migraña. Entre ellos está la rama de los betabloqueantes, donde el propanol o los estabilizadores de membrana son muy efectivos para combatir la migraña. Muchos de los pacientes al leer que son remedios que se usan para la epilepsia se niegan a tomarlo, lo cual es erróneo ya que una medicación puede servir para solucionar muchos problemas.

*Dr. Daniel Doctorovich – Jefe de Sección Cefaleas del Hospital Italiano