En el mundo financiero las empresas para poder funcionar y desarrollarse suelen necesitar recurrir a los potenciales inversores que puedan estimar según sus propios cálculos, estudios y estrategias, el potencial de beneficios futuros que estas puedan generar y que por lógica se reflejará tarde o temprano en los precios de sus acciones en los mercados bursátiles.

El constante flujo de entrada y salida de capital en una empresa cotizada en Bolsa es muy necesario para que ésta pueda mediante sus operativas industriales o financieras proporcionar beneficios a sus inversores e incluso realizar reparto de dividendos. Este es el primer paso de cualquier relación entre el inversor que pone el capital y la empresa que deberá con su buena gestión y responsabilidad crear mayores ingresos para sus propietarios (accionistas). Técnicamente esta relación entre el capital y los beneficios alcanzados se denomina rentabilidad sobre el capital y servirá para poder realizar comparativas antes de elegir la empresa a invertir, según sean los beneficios absolutos o totales y su porcentaje particular sobre el capital invertido.

Para poder ver mejor en qué consiste este tipo de comparativa, el pequeño y mediano inversor deberá observar antes de invertir al detalle los datos oficiales publicados por la empresa y para ejemplo observemos los de las empresas “XYZ” y “ABD”:

  • La gran empresa tecnológica “XYZ” presenta unos resultados financieros anuales donde se refleja haber obtenido unos beneficios de 1.000 millones de euros, pero para ello ha necesitado realizar una inversión de 20.000 millones de euros de capital, lo que le sitúa en una rentabilidad “mediocre” del 5%.
  • Ahora veamos que la empresa industrial “ABD” presenta unos resultados anuales con unos beneficios de “solo” 100 millones de euros, pero con una inversión de capital de 500 millones de euros. El resultado o retorno para esta empresa será del 20%

Ante estos resultados el futuro inversor deberá realizar la comparativa correspondiente entre ambas, para apreciar a simple vista que la segunda empresa es claramente más rentable que la primera, aunque el cómputo total de la misma en la suma de beneficios sea muy superior en la empresa tecnológica.

CAPITAL, BENEFICIOS Y RENTABILIDAD

No todos los capitales aportados a una empresa se ven posteriormente remunerados de la misma forma, por tanto, es muy conveniente conocer que no se le pagará igual a un acreedor que al accionista de la misma. La diferencia entre el nivel de riesgo y su rentabilidad correspondiente quedará determinada por el hecho de que los primeros en cobrar antes que los tenedores de acciones son los acreedores, por lo que estos asumen menores riesgos, dado que también esperan recibir menores rentabilidades o tasa de retorno por su inversión. Ante situaciones de falta de liquidez o imposibilidad de pagar sus deudas, una empresa se podrá ver abocada a la quiebra por los requerimientos financieros de sus acreedores en el reclamo de los intereses pactados y a la hora de recuperar su dinero podrán repartirse los activos existentes en la actualidad de la empresa, lo que no ocurre con los accionistas que ante esta negativa situación financiero-inversora perderán todo su capital invertido.

Como podemos apreciar a modo de resumen y siempre en el lenguaje lo más coloquial posible para nuestros habituales lectores de Consejos de Bolsa diremos que, las diferencias más claras entre un acreedor y un accionista están en dos conceptos esenciales, el primero es el posicionamiento a la hora de recuperar la inversión (favorable al acreedor), y el segundo queda determinado por la posibilidad de alcanzar mayores rentabilidades que inclinará la balanza a favor del accionista, ya que el acreedor tiene una rentabilidad fija según contrato y por el contrario, el titular de las acciones… ¡No tendrá límite de rentabilidad en sus ganancias!

Por Miguel A. Patiño