Nacida en Valencia, de raíces ecuatoguineanas, empresaria, filántropa y residente en EE.UU,Bisila Bokoko, es una mujer de negocios fenomenal aclamada internacionalmente por llevar exitosamente compañías del ámbito local al mundial. Durante 7 años, ocupó el cargo de Directora Ejecutiva de la Cámara de Comercio España-Estados Unidos en Nueva York. Luego lanzó BBES, su consultora en 2012.

Los esfuerzos de Bokoko han ganado su amplio reconocimiento y han llevado a una participación dinámica en EMPRETEC, un programa de las Naciones Unidas que apoya a los emprendedores prometedores. Bisila encabezó el plan de las mujeres y trabajó activamente para apoyar a las mujeres empresarias en sus esfuerzos por lanzar negocios duramente golpeados. Ella misma es la cara de “Bisila Wines”, su galardonada marca galardonada a nivel mundial en España.

Nació y estudió en España, vive y trabaja en Nueva York, como conocedora de las culturas empresariales de España y EE.UU., ¿cuál cree que es la principal diferencia entre ambas?

Considero que la principal diferencia entre la cultura empresarial española y la americana reside en la actitud frente al fracaso. En España , como en muchos países hispanoamericanos, el miedo al fracaso nos paraliza, se asocia a la pérdida de oportunidades, lo vemos desde un punto de vista trágico, es una sombra en el currículum que no es fácil de evadir.

En Estados Unidos el fracaso se asocia a la apertura de nuevas oportunidades, se considera un motivo para generar cambios e innovar. Además, ¡puede suponer hasta una ventaja en tu historial profesional! España es un país con mucho talento, una gran profesionalidad y disciplina de trabajo, sin embargo, cuando traspasamos las fronteras geográficas lo hacemos con timidez y falta de seguridad en nosotros mismos. Esta actitud de freno nos limita a la hora de alcanzar el éxito.

En Estados Unidos, sentirse el mejor y tener una gran seguridad se ve como una ventaja. La fe en uno mismo se expresa sin tapujos y en el producto va siempre por delante. Con esa actitud se conquista el mundo.

Muchos profesionales siguen viendo Estados Unidos como un sueño, ¿realmente lo es, o resulta más accesible de lo que parece?

Estados Unidos es un sueño, sí, y los sueños están para cumplirlos. Los sueños son tan accesibles como sea nuestra fuerza al creer en ellos. Hay personas que me dicen “me encantaría vivir y trabajar en Estados Unidos, ¡pero es tan difícil! Es casi imposible…”. Estas personas comienzan expresando las desventajas, las barreras. Quizás centrándose en las razones por las cuales uno quiere estar en Estados Unidos, en las ventajas, y teniendo constancia en la persecución de los objetivos, las llaves empiezan a abrir puertas.

Dirigió durante siete años la Cámara de Comercio España¬ – Estados Unidos en Nueva York, ¿qué clase de dificultades son las más comunes para las empresas españolas a la hora de desembarcar en EE.UU.?

Las dificultades más comunes que yo personalmente detecto son tres: ¬ la falta de persistencia y de paciencia, la mentalidad con respecto al marketing y la diferencia entre inversión y gasto.

La actitud con la que muchas empresas abordan el mercado es pensando que Estados Unidos puede ser la solución a su cuenta de resultados. Entonces, lo que ocurre es que como van a ese mercado con la ansiedad de salvar el barco, esa actitud no ayuda a la hora de toma de decisiones. No se le da el tiempo necesario al mercado y, lógicamente, cuando las cosas no resultan como la empresa quería surge una decepción y reacción de rechazo al mercado.

Se debe entrar en Estados Unidos como estrategia de expansión internacional, de forma meditada y constante. Por mi experiencia, este mercado requiere de un mínimo de 3 a ¬5 años para asentarse, por tanto, nuestra mentalidad de buscar el pelotazo no funciona en Estados Unidos.

Por último, el marketing se entiende como un gasto y no como una inversión. Si pensáramos que esa es la fórmula para ser exitosos cambiarían muchas cosas. La empresa no quiere pagar a un buen agente de venta y si le pagas bien y se hace rico, la empresa siempre será más rica, pero no pensamos así. Somos reticentes a tomar el riesgo de llevar a cabo las fórmulas de promoción del producto y de crear marca en el mercado.

Usted ha exportado algo tan ‘typical spanish’ como la paella valenciana a un lugar tan dispar como Nueva York, ¿cuál es la clave del éxito en un negocio de esta naturaleza?

El mercado americano es muy receptivo a todo lo extranjero y exótico, ¡hay cabida para todo! Lo que quieras lo puedes vender, la clave está en cómo transmitir el mensaje. Hemos buscado fórmulas sexis de exportar lo más “typical spanish” y ahí es donde radica nuestro éxito. Por ejemplo las ‘Paella parties’, donde reuníamos prensa del sector agroalimentario, restaurantes, influencers, un chef español y un DJ mezclándolo con la moda y con otros sectores, nos han funcionado.

La situación económica ha obligado a muchos a agudizar el ingenio, a emprender. Como emprendedora de éxito, ¿cree que emprender es tan importante o hay otros pasos que dar mucho antes?

Ser emprendedor y ser empresario son cosas diferentes.

Ser emprendedor y ser empresario son cosas diferentes. Es importante ser emprendedor incluso siendo un empleado. ¡Es una cuestión de actitud! El primer paso es ser feliz, hacer lo que te gusta. Si montas una empresa con el fin de hacerte rico, eres un empresario de éxito y está genial. Si eres emprendedor nato, tienes una visión de quién quieres ser y lo reflejas en tu proyecto, eres una persona de éxito y cada día sientes vértigo pero al tiempo tienes una motivación que te empuja a seguir adelante, y si hay un tropiezo te levantas de nuevo con la certeza de que puedes seguir.

¿Qué consejo le daría a los jóvenes profesionales?

Mi consejo es no caer en la tentación de utilizar la crisis como excusa, es muy cómodo refugiarse en las circunstancias externas. Tenemos cierta tendencia a que lo que ocurre en el mundo nos afecte y yo creo que vivimos en un mundo global y las oportunidades podemos ir a buscarlas en otros horizontes.

Hablando de jóvenes, con su ONG Bisila Bokoko African Literacy está tratando de llevar la cultura y la alfabetización a todos los rincones posibles de África, ¿por qué cultura y no comida o agua como otros muchos?

 

Por dos razones: porque creo que la educación es fundamental para la gestión de nuestro destino y porque desde el punto de vista personal los libros han tenido en mí un efecto inspirador, terapéutico y salvador.

Contribuir a la apertura de la mente al conocimiento en África a través de la construcción de bibliotecas y enviando libros a las escuelas en las zonas rurales es una misión natural, porque pienso que es el instrumento que mejorará el nivel de vida de las próximas generaciones en África.

 

Con la educación surgirán las fórmulas para generar alimentos y dotar a la población de agua limpia para beber. Ahora mismo estoy escribiendo mi primer libro y pronto estará en la lista de lecturas de las bibliotecas que gestionamos y en los colegios donde colaboramos. ¡Espero que sirva de inspiración a muchos jóvenes!

Ha tenido y tiene cargos de alto rango dentro del mundo empresarial, ¿considera que la brecha de género en las altas esferas es aún demasiado profunda?

Desde mi punto de vista la brecha cada vez se hace más pequeña y aunque hay trabajo por hacer, depende mucho de nosotras. Estamos tomando acciones para que las etiquetas no influyan y creo que las acciones están dando su fruto. El género se debe dejar a un lado e ir a por nuestros objetivos mostrando nuestra profesionalidad y no dejando opción a que las etiquetas nos precedan.

Por último, ¿Cuál cree que es el ingrediente clave para mantener la creatividad a punto?

La creatividad es una energía que precisa de estímulo constante. Creo que la mejor manera de mantener la creatividad a punto es rodearse de otras personas y estar abierto a recibir nuevas ideas. ¡ nutrirse de todo y vivir rodeados de gente con talento, pero por sobre todo perder el miedo a crear.