La obra de arte más cara del año es uno de los ‘Almiares’, de Claude Monet, que fue subastado en la casa Christie’s de Nueva York por 81,4 millones de dólares.

Los inversores en arte han pasado el año 2016 en cuarentena. Las tensiones geopolíticas que han poblado el calendario se han traducido en una caída del 7% en la facturación de este mercado a pesar de que los coleccionistas abarcan un perfil cada vez más amplio y la actual escasez de oportunidades de bajo riesgo y alta rentabilidad.

Las ventas en el mercado del arte a estas alturas del año se han quedado por debajo de los 59.000 millones de dólares frente a los más de 58,6 millones de hace un año, según cifras aportadas por el servicio de Asesoramiento en Arte de BNP Paribas Wealth Management. Esta contracción se achaca también a la escasez de obras de arte de gran valor, es decir, de aquellas tasadas en más de 10 millones de dólares.
Una visitante a la casa Christie's fotografía una obra de arte.
En este clima, todo apunta a que el precio récord conseguido el año pasado con ‘Las mujeres de Argel’, pintura original de Pablo Picasso que alcanzó los 179,4 millones de dólares en la casa de subastas Christie’s de Nueva York. En este 2016, el precio más grueso conseguido hasta el momento es el de uno de los ‘Almiares’, de Claude Monet, que en la misma casa alcanzó 81,4 millones de dólares.

Desde el departamento de inversión en arte de BNP Paribas, se apunta que “a pesar de la bajada generalizada del mercado, todavía hay una fuerte competencia entre los compradores” por las obras de mayor calidad. Las subastas han registrado un mejor desenlace cuando el trabajo “es nuevo en el mercado y viene de una reconocida colección”. Tales han sido los casos de las colecciones de Leslie Waddington en Christie’s y la venta de David Bowie en Sotheby’s en Londres, que en ambos casos superaron expectativas.

La directora del equipo especializado dentro de la unidad de banca privada de la entidad francesa, Antoinette Leonardi, subraya que hace 40 años el interés del mercado se circunscribía casi exclusivamente a grandes maestros y artistas impresionistas. Hoy por hoy, la llegada de “jóvenes empresarios interesados en adquirir obras de un cierto nivel” ha aupado el apetito por el arte moderno y contemporáneo, explica la experta asesora.

Para la formación de este escenario más “democrático” en el mercado del arte, los expertos subrayan que Internet ha jugado un papel clave al permitir a los inversores un acceso a información “sin precedentes” tanto de las obras en sí como de los resultados de las subastas y su promoción en sitios web especializados.

En paralelo las ferias internacionales de arte han proliferado en los últimos años, pues de las tres que había en 1970 se pasó a las 10 de hace una década y a las casi 270 del último año.