Encontrar pareja después que pasamos los 40 es un poco distinto a cuando somos más jóvenes. A estas alturas seguramente ya tenemos una, dos o más relaciones a nuestras espaldas. Lo más probable es que si estamos solos o solas sea por la muerte del cónyuge o por divorcio, aunque también habrá quien nunca se casó. Es posible que tengamos hijos y, en estos tiempos, la edad de los mismos puede variar muchísimo – desde preadolescentes o incluso más pequeños, hasta adultos. También es posible que tengamos nietos.

Lamentablemente también es probable que tengamos algo que nos impide encontrar de nuevo el amor, y eso es el miedo. Temor a que no exista una pareja compatible. Terror a tener que empezar de nuevo y a que quizá nos rompan el corazón otra vez más. ¿Para qué intentarlo siquiera? Pues porque tener pareja a cualquier edad tiene muchas ventajas, como por ejemplo que, si la relación es buena, tiene un impacto positivo sobre la salud mental, emocional y física.

Aquí te doy algunos tips que espero que te ayuden.

  • Aborda tus inseguridades.- Si te preocupa no ser lo suficientemente atractivo o atractiva para el otro sexo, si piensas que no tienes tiempo ni energía para buscar pareja, si crees que ya no hay hombres (o mujeres) como los de antes, o te preguntas si serás capaz de disfrutar del sexo con alguien nuevo, pues acepta tus miedos. Es normal sentir inseguridad, pero no tienes por qué actuar en consecuencia. ¿A que probarías un nuevo trabajo a pesar del miedo? ¡Pues haz igual con las relaciones!
  • Encuentra primero tu propia felicidad.- Antes de poder ser feliz con otra persona tienes que ser feliz contigo mismo. Pregúntate si has perdonado a tus anteriores parejas, si tienes cosas sin resolver de tu pasado. Si sientes rabia, enojo o desilusión, no vas a poder abrir tu corazón de nuevo. Acude a un terapeuta, habla con una amiga, escribe en un diario, hasta que hagas las paces con tu pasado. Practica deporte, come bien, medita, adopta una afición, y cuando estés preparado o preparada para compartir tu vida con alguien de nuevo, lo sabrás.
  • Piensa cómo es tu pareja ideal.- Te preguntarás por qué … Pues porque estas alturas ya no quieres terminar con el mismo tipo de hombre (o mujer) con el que has estado hasta ahora, ¿verdad? Entonces, con la cabeza fría, haz una lista de atributos que te gustaría que tuviera la pareja de tus sueños. ¿Qué cosas no soportarías en él o ella? ¿Qué virtudes son las que te atraen? ¿Qué cosas son negociables? Ponlo todo por escrito y así tendrás una referencia.
  • Diles a tus amigos que estás disponible.- Igual que si buscaras empleo les dirías a amigos, conocidos y familiares que estás buscando, pues lo mismo con el amor. Diles que estás abierta a conocer nuevas personas y así te tendrán en mente si organizan alguna actividad, fiesta o cena. No es garantía de que conozcas a alguien compatible, pero aumenta tus probabilidades.
  • Haz nuevas actividades en grupo.- Nada como conocer a una potencial pareja mientras haces lo que te gusta, como bailar, pintar, hacer senderismo, actividades culturales o religiosas o dando o tomando clases. Si no te atreves a hacerlo solo o sola, pide a una amistad que te acompañe al menos la primera vez. Mira el calendario de actividades online de tu ciudad y acude a eventos donde sabes que habrá personas de tu edad.
  • Apúntate a un sitio online para encontrar pareja.- Buscar pareja en internet cada vez es más normal. Debido al ajetreo de la vida moderna se ha convertido en una via más para conocer gente. Recientemente la madre de una amiga mía ha encontrado pareja a sus 66 años, en una red social para cristianos maduros, y está feliz. Algunos sitios donde mirar pueden sereHarmonycomMatureDating.com,  ChristianMingle.comCupido para mayores, por mencionar algunos. Cuando escribas tu perfil, pon una foto actualizada, tu edad real y una descripción honesta.
  • Recuerda que el amor puede surgir en cualquier momento.- A veces cuando menos lo esperamos es cuando conocemos a la persona idónea. Tu próxima pareja podría ser el papá o mamá divorciado de uno de los amigos de tus hijos, el director de tu banco o alguien con quien compartes una clase de gimnasia. Y que ¡viva el amor!