5-Trucos-infalibles-para-marcarte-buenos-propósitos

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El comienzo de un nuevo año nos invita a hacer balances, evaluar nuestros logros y aquello que no pudimos conseguir, del mismo modo que nos ponemos nuevas metas y propósitos. ¿Pero cómo hacer para que lo que no alcanzamos en los últimos 365 días sea una meta cumplida en los próximos doce meses?

Hay varios factores que influyen: el tiempo, el dinero, la familia, la salud, los sucesos inesperados, etc. Y también estamos nosotros y nuestra decisión y voluntad para alcanzar un objetivo. Cada deseo tiene sus obstáculos que sortear, pero la determinación personal es el motor real y fundamental para cumplir nuestros propósitos.

Cuando la voluntad amenaza con abandonarnos, hay trucos para volver al ruedo y conseguir lo que nos hemos propuesto.

Haz una lista de prioridades: el entusiasmo de una nueva etapa puede hacer que de golpe queramos hacer todo. Y nada es mejor en la vida que tener ganas de hacer cosas. Pero para no sobrepasarse y terminar dándole la razón al dicho “el que mucho abarca, poco aprieta”, anota todos tus propósitos en una lista. Visualizando eso (que ayuda más a organizarse que tener mil ideas sueltas en la cabeza), selecciona cuáles son tus prioridades.
Sé realista: no me gusta decirte esto porque muchas veces los grandes logros no se consiguen siendo realista, sino siendo osado. Pero a lo que voy es a que intentes ponerte metas alcanzables. Por ejemplo, si este año quieres tener una vida menos sedentaria, no tienes que agobiarte pretendiendo ir al gimnasio cada bendito día. Arranca yendo dos o tres veces por semana.
Refuta tus propias excusas: cuando desees algo y enseguida lleguen a tu mente los problemas que te impedirán hacerlo, no te quedes con eso. Si realmente quieres cumplir con ese propósito, analiza tus propias excusas y busca soluciones. Si el problema para ir al gimnasio es el dinero, entonces proponte caminar. Si la excusa es la falta de tiempo, evalúa que actividades menos importantes podrías dejar de hacer.
Planifica: parte de marcarte un propósito es crear un plan de acción. ¿Cuánto tiempo te demandará? ¿Necesitarás dinero? ¿Cuánto? ¿Tendrás que contar con la ayuda de alguien? Una vez que respondes a todas las preguntas asociadas a tu objetivo, te será de suma utilidad ponerte pequeñas metas, para ser consciente de cómo vas progresando. Cada primero de mes compara lo planificado con lo obtenido y así sabrás si vas por el buen camino o debes hacer ajustes. Es mejor hacer una evaluación cada mes en vez de llegar a fin de año preguntándonos en qué fallamos.

 

Hazlo entretenido: a veces el trayecto hacia un propósito puede ser arduo o aburrido. Y me refiero tanto a hacer cien ejercicios abdominales por día para tener el vientre plano como a leer una y otra vez un texto para comprender una nueva lengua. Buscar formas divertidas de llegar al objetivo te ayudará a motivarte y no abandonar tu meta.