Por Marcela Temes I dirección@w.revistali.com

Por Marcela Temes I dirección@w.revistali.com

Días atrás hablaba con una amiga de la energía que necesitamos las mujeres cuando decidimos volver a empezar. Aunque casi sin darnos cuenta, cada mañana, cada día, cada semana, cada mes es un nuevo comienzo, muchas veces resistimos a los cambios, para no abandonar la zona de confort.

Seguramente porque en algún punto,  nos invade la sensación de que no hay fuerzas para dar vuelta la página, y empezar de nuevo, porque creemos que no estamos preparadas.

Tendemos a pensar en grandes esfuerzos, sin medir que lo que verdaderamente causa el cambio, es la energía que ponemos en los pequeños movimientos que conjugados unos con otros produce la efectiva transformación. Tal vez; apenas 5 minutos.

En un mundo donde las exigencias externas se encarnan en cada acto, es hora de aprender que, por fin, llego el momento de cumplir las promesas que nos hicimos; Amarnos, cuidarnos y ser consientes de nuestros más íntimos deseos, pero ¿Cómo?

Cuando uno entra en profunda meditación, pareciera que la respiración parase, pero lo que está sucediendo es el accionar de una serie de micro-movimientos de los músculos respiratorios. La duración de cada inhalación-exhalación se incrementa. Ello causa una mayor fluidez en el volumen del aire, incrementando la actividad capacidad de los pulmones

Llego el momento de cumplir las promesas que nos hicimos; Amarnos, cuidarnos y ser consientes de nuestros más íntimos deseos, pero ¿Cómo?

Sí, la  historia nos ha ido acostumbrando a pensar solo en los grandes sacrificios, las grandes actividades, los grandes esfuerzos y los intensos movimientos, como si la vida se tratara de poner toda la intensidad y toda la fuerza de una sola vez. “Las mujeres estamos para parir” hasta los hombres cuando quieren idolatrarnos nos miran desde el imponente esfuerzo del parto. Pero no somos eso. El acto del parto es apenas el final de un proceso que nos llevo nueve meses de gestación.

Aristóteles decía, “la excelencia no es un acto, sino un hábito”.

Es la energía de las pequeñas acciones que hacemos día tras día la que nos lleva a poder romper con viejas estructuras.

Pero para lograrlo debemos tomar conciencia y poder plantearnos la creación de un contexto diferente. Un plano llano para empezar a caminar sin viejas ataduras, ya que nuestro cerebro, necesita  asociar una acción a un nuevo objeto para generar una nueva imagen.

Existir implica reiniciarnos una y otra vez, aún cuando mente cuerpo y espíritu, pujen constantemente entre sí, para mantenernos en la zona de confort, sabemos que la sensación de seguridad, puede ser un enemigo emocional.

Por el contrario, la energía constante que ponemos en los pequeños movimientos nos permite alinearnos, pero no de una manera estática, como para reacomodarnos, sino para ejercer un cambio que  nos ofrezca la oportunidad de seguir madurando y aprendiendo.

Si logramos entender que a través de los pequeños y sencillos movimientos podemos romper viejos hábitos perjudiciales para nuestra vida diaria, seguramente habremos dado ya el primer paso

Pero lograr regular la energía de los  movimientos es un trabajo diario que exige constancia y perseverancia.

 más complejo regar todos los días una planta que echar de una vez una balde con agua sobre ella.

En definitiva, todos los seres humanos, en algún momento queremos acercarnos hacia una vida más espiritual, para vivir en plenitud

Y el verdadero cambio espiritual exige de alguna manera,  abandonar el egocentrismo, dejar que la mente este silenciosa y fluir con los acontecimientos, un trabajo que solo se consigue con el compromiso diario.

Pero como lograrlo? Como dicen los japoneses, los pequeños esfuerzos realizados en forma constante producen grandes resultados.

Pequeñas acciones, realizadas en forma continua, nos ayudaran a alcanzar nuestros sueños.
Alguien dijo que: …cinco minutos más, hacen la diferencia entre un aficionado y un Profesional… 
Cinco minutos más con tu pareja…
Cinco minutos más con tus hijos…
Cinco minutos más con Dios…                                                                                                                          

Cinco minutos más contigo misma…
Cinco minutos más en tu sueño… Ahorrar unos pesos por día, escribir solo algunas líneas de tu artículo, ponerle título a tu canción, ingerir algunas calorías menos, caminar unos pasos más, hacer esa simple llamada telefónica o escribir un mensaje preguntando “¿cómo estás?”…, una sonrisa, una pequeña oración, decir: gracias… te amo… te extraño… eres importante para mí… perdóname…

Solo 5 minutos para recordar que  «Los grandes momentos de la historia, comenzaron con pequeños esfuerzos, pero por sobre todo con pequeños actos de amor”, solo se trata entonces de que podamos animarnos a hacer la gran diferencia.